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Aceite de coco orgánico Nutiva, el reencuentro con lo prohibido
27 septiembre 2015638Visitas2Comentarios

Aceite de coco orgánico Nutiva, el reencuentro con lo prohibido

Hoy quiero hablaros de un producto que desde que tengo uso de razón va unido a una muy mala prensa: el aceite de coco virgen y ecológico Nutiva. Usado en bollería y en productos cosméticos su prestigio se ha ubicado tradicionalmente entre el aceite de palma (otra delicia siempre y cuando sea bio, si no mira cómo se obtiene) y los aceites refinados de peor calidad para el consumo humano.

Aceite de Coco Nutiva, Orgànics magazine

 

Durante el siglo XX la industria descubrió el proceso de hidrogenación de las grasas, consistente en añadir hidrógeno a los aceites convirtiéndolos en productos sólidos con una mayor textura y una mayor palatabilidad, obteniendo bollería, snacks dulces y salados, galletas y un sin fin de productos que nos dejen esa sensación de 'cuando haces pop ya no hay stop'

Desde pequeña he pensado que el aceite de coco era malo. Malo para su consumo, para la piel, para todo. Y sólo estaba bien visto en los productos solares. Pero como todo en esta vida, el tiempo pone a cada uno en su sitio y los aceites han ido escalando posiciones hasta convertirse en uno de los elixires del siglo XXI, tanto para su consumo como para su uso externo: coco, palma, oliva, macadamia, argán, almendras dulces…, el listado es casi infinito, al igual que sus aplicaciones y beneficios, y hoy os quiero hablar del primer aceite de coco que pruebo, lo que ha supuesto una gratísima sorpresa por partida doble, ya que adoro el sabor del coco.

El aceite de coco orgánico se extrae directamente de los cocos mediante el prensado en frío, sin refinar, sin blanquear, sin hidrogenar y desde la recolección del coco sólo se tarda un máximo de diez horas en extraer el aceite. Una de las primeras cosas que me llamó la atención de este aceite es que durante la época de calor es líquido y totalmente transparente, sin embargo, confome bajan las temperaturas se solidifica llegándose a quedar como una piedra blanquecina en lo más crudo del invierno. Sin embargo, basta dejarlo sobre una tostada caliente o entre las manos (según el uso) para que se funda y despliegue toda su magia. Además de sus muchas cualidades nutritivas (contiene más de un 50% de ácido láurico o C12, con propiedades antimicrobianas, así como otros ácidos grasos de cadena media). Además de todo esto hay firmes estudios que vinculan el aceite de coco como una buena terapia contra el acné (por ese mismo ácido láurico que la industria farmacéutica extrae del aceite de coco para usarlo como por sus cualidades), y para prevenir y tratar el Alheimer, tal y como se manifestó en VIII Simposio Internacional “Avances en la enfermedad de Alzhéimer” y es una de las grasas más completas que podemos consumir.

Entonces ¿por qué se ha demonizado durante décadas este aceite? Pues porque durante el siglo XX la industria descubrió el proceso de hidrogenación de las grasas, consistente en añadir hidrógeno a los aceites convirtiéndolos en productos sólidos con una mayor textura y una mayor palatabilidad, obteniendo bollería, snacks dulces y salados, galletas y un sin fin de productos que nos dejen esa sensación de ‘cuando haces pop ya no hay stop’. Sin embargo, los estudios han demostrado lo dañinas que son esas grasas alteradas (las famosas trans), repletas de colesterol, para nuestro organismo, sin haber sido prohibidas en ningún momento (pero qué podemos esperar de una sociedad en la que el Estado se hace con una parte muy importante de los beneficios de la venta de algo tan dañino como el tabaco…) y, por supuesto, sin aclarar nunca que esas peligrosas grasas trans sólo se encuentran en el aceite hidrogenado. Y si te lo estás preguntando, la margarina que durante décadas nos han vendido como saludable también es una grasa trans.

Y podría estar horas escribiendo sobre las propiedades de este rico aceite, pero en esta web están muy bien explicadas todas. Es delicioso en batidos, postres, helados y salsas con especies (le da un toque thai para chuparse los dedos). Además está muy indicado para freir y cocinar ya que no se oxida con tanta facilidad como otros aceites. Es tan rico que no se me ha pasado por la cabeza darle algunos de los miles de usos que tiene en cosmética, excepto uno: como mascarilla capilar. Y no puedo estar más contenta con los resultados. Si tienes el pelo con frizz o rizado. Hazte con un buen aceite de coco orgánico y virgen. Tu pelo dará saltos de alegría. Una noche o un día con aceite de medios a puntas (la cantidad como si te pusieras mascarilla en el cabello), luego te duchas y lavas el pelo como de costumbre insistiendo para eliminar el exceso de aceite. Magia pura.

En otro artículo os contaré algunas de las aplicaciones más sorprendentes que le he dado a este aceite…

 

 

Dolo Benito

Dolo Benito

Soy Ingeniera Técnico Agrícola y Licenciada en Enología. Me encanta la agricultura ecológica y el proceso de elaboración del vino, mi auténtica pasión. En Orgànics Magazine os hablaré de los estupendos vinos ecológicos que se hacen en nuestro país, así como de los aceites, cervezas... pero también de turismo y sostenibilidad. ¿Te quedas con nosotras?

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2 Comentarios

    1. Sí, Lucía, yo lo he notado en el cuero cabelludo. Lo usé como mascarilla y no me gustó mucho cómo me dejó el pelo, pero sí el cuero cabelludo!!!

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