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Jaime Peña: “Cada persona acumula hasta 500 químicos tóxicos en su organismo”
23 Octubre 2014321Views

Jaime Peña: “Cada persona acumula hasta 500 químicos tóxicos en su organismo”

Lenisan

Jaime ¿Cómo nace Lenisan?

Lenisan nació hace unos diez años uniendo el conocimiento tradicional y la farmacología actual de los dos socios. Por aquel entonces, mi socio Giorgio Guccione, dejó su trabajo de más de diez años en la banca para dedicarse a la agricultura ecológica y aprovechar el conocimiento tradicional recibido de su abuela, con quien se crió, que era la curandera de un pueblecito de las montañas del sur de Sicilia, a varias horas del núcleo urbano mas próximo. Esta señora trataba a la gente del lugar usando plantas y extractos vegetales que venían siendo utilizados durante generaciones, como el aceite de Hipérico para cicatrizar heridas o el Higo de indias como apósito estéril.

Este saber tradicional se unió a los conocimientos farmacológicos y de investigación, dando una base sólida y basada en la evidencia científica publicada en revistas de impacto en los últimos años, a todos y cada uno de los aspectos funcionales de los productos.

Tras varios años de cosmética natural bajo la marca Casale del Vento, evolucionamos a la marca Lenisan de dermofarmacia natural, con productos altamente funcionales y efectivos, con un estudio farmacológico intenso sobre las actividades de los componentes y totalmente natural.

¿Por qué cosmética ecológica?

Existe un amplísimo conocimiento científico publicado sobre las propiedades de las plantas y sus extractos, así como de la toxicología de cientos de productos utilizados ampliamente en cosmética y alimentación. A esto le sumamos el interés por la sostenibilidad del medio ambiente en los sistemas de producción de materias primas, utilizando productos ecológicos que respetan el medio ambiente, y por tanto a la larga, nuestra salud.

Existen además numerosos estudios científicos comparativos sobre el uso de aceites o esencias naturales respecto a los equivalentes artificiales que dejan bastante claras las ventajas de los primeros, por ejemplo son bastante interesantes los que comparan el uso de aceite de almendras dulces respecto a aceite mineral en masajes de bebés, en estos se demostró que el grupo de neonatos tratados con aceite de almendras dulces tuvieron una mayor ganancia de peso y mayor desarrollo neurológico que los grupos tratados con aceites minerales o sin masaje.

Otros estudios comparan el efecto de los aromas naturales vs. sintéticos, demostrado que los primeros tienen unos efectos fisiológicos de los que carecen los derivados artificiales, en parámetros perfectamente medibles del estrés como pueden ser la presión arterial, perfusión de oxigeno, pulso, etc.

Qué ingredientes no vamos a encontrar nunca en sus productos ¿Por qué?

Ningún tipo de sustancia química que no sea de origen natural. Esto es porque o bien se han demostrado la toxicidad de muchas de ellas para la salud y el medio ambiente, o bien porque su proceso de fabricación resulta contaminante, como derivados del petróleo tipo aceites minerales o parafinas, aromatizantes artificiales y fijadores del aroma, conservantes artificiales toxicos como los Parabenos o el Formaldehido, espumógenos irritantes como SLS y SLES, colorantes, blanqueantes..

En cosmética tradicional hay cremas con INCIs kilométricos y hasta cien ingredientes ¿es necesario tanto ingredientes o las formulaciones más sencillas son igual de efectivas?

Efectivamente, no son necesarios tantos y en muchas ocasiones seria deseable que quitaran muchos de ellos.

Si bien hay que tener en cuenta que hasta el nombre INCI del producto mas natural puede ser bastante largo, ya que es una nomenclatura internacional basada en el nombre químico, si es cierto que están saturadas de ingredientes en su mayoría para aumentar la conservación o mejorar el olor o las sensaciones al contacto.

En realidad un cosmético necesita relativamente pocos ingredientes, básicamente tenemos que unir agua (que hidrata al penetrar en la piel) y grasa (que hidrata formando una capa superficial que evita que el agua se escape de la piel), para ello necesitamos moléculas llamadas emulsionantes que las unan. Con estas tres cosas, agua, grasa (aceite) y un emulsionante tendríamos una crema básica perfectamente funcional como hidratante. A partir de aquí ya vamos añadiendo sustancias que van a mejorar considerablemente las propiedades físicas y químicas, como un endurecedor, humectantes, estabilizantes, conservantes, acidificantes, etc…

Para todos esos objetivos podremos utilizar sustancias artificiales o naturales, como por ejemplo aceite mineral o aceite de almendras dulces como fase grasa, o como conservantes (recordemos que un cosmético por lo general es un caldo de cultivo ideal para la contaminación y hay que añadirle algún tipo de conservante) el uso de sustancias químicas toxicas como parabenos o productos naturales como el ácido sórbico derivado de la fruta o el ácido benzoico.

En definitiva, una crema con unos 6 u 8 ingredientes mas los principios activos utilizados, en nuestro caso varios extractos vegetales, es perfectamente funcional. El uso de un listado tan largo de ingredientes, especialmente en cosmética industrial, se entiende por el interés de la industria en que el producto permanezca inalterado durante mucho tiempo, que no le afecte en exceso la temperatura, que una vez abierto siga oliendo igual durante todo el tiempo de uso, que no se contamine ni aun metiendo las manos sucias, que se absorba rápidamente etc… y todo esto se consigue recurriendo a productos químicos que en muchos casos son de dudosa seguridad.

¿Cree que la legislación europea es muy laxa respecto a los ingredientes permitidos en cosmética?

Si, totalmente. Se conocen perfectamente los efectos dañinos de muchos productos usados ampliamente en cosmética, y lo que es peor, su efecto aditivo, acumulo en el organismo y transmisión a través de la placenta y la leche materna al bebé, y aun así se siguen permitiendo.

Estudios toxicológicos realizados por diversas entidades gubernamentales, departamentos de toxicología de diferentes universidades, y de prevención de enfermedades esta demostrando que la exposición a un elevado número de agentes químicos artificiales, usados como conservantes, aromatizantes o humectantes, ampliamente presentes en los productos cosméticos de uso cotidiano o profesional, está demostrando ser causa de diversos tipos de toxicidad, como alergias, alteraciones respiratorias y cutáneas, toxicidad aguda grave de hígado y pulmón ocáncer. Además han demostrado producir estrés oxidativo y peroxidacion lipídica tras exposición a rayos UV.

Los dos ejemplos más claros sobre esto los encontramos en dos informes de la Organización Mundial de la Salud:

El primero es el primer informe redactado por la OMS sobre el efecto de sustancias químicas de uso cotidiano que alteran el sistema hormonal tanto humano como animal, de 2012 y publicado en 2013, con unas conclusiones alarmantes. Habla de más de 800 sustancias utilizadas habitualmentecuya toxicidad no ha sido valorada adecuadamente y que se han vinculado en el hombre con el alarmante descenso de la calidad del esperma, cáncer de testículos, disginesia testicular y malformaciones genitales en el feto, y en la mujer con aumento de la incidencia de cáncer de mama, ovario o endometrio, además de alteraciones en ambos sexos de hormonas relacionadas con el crecimiento o la diabetes. El informe completo es público y se puede encontrar en el siguiente enlace.

El otro ejemplo al que me refiero es un informe de la Agencia internacional de investigación contra el cáncer dependiente de la OMS y la ONU que clasifica taxativamente el Formaldehido como cancerígeno para humanos. Aún así, se sigue usando, porque esta permitido legalmente, como conservante de alta efectividad a bajas dosis en productos dermatológicos incluso en productos para neonatos, encontrándolo en la composición de ingredientes, llamada INCI, como tal, o con otros nombres correspondientes a un grupo de sustancias llamadas donantes de formaldehidoque lo liberan al medio lentamente, siendo los mas habituales  Imidazolidinil urea, Quaternium-15, Diazolidinil urea ó la DMDM hidantoina. El informe se puede consultar aquí.

Otro problema muy grave y que solo recientemente se esta teniendo en cuenta es el acumulo de tóxicos en el tejido adiposo del organismo y su paso a través de la placenta.

Se ha demostrado que muchos compuestos tóxicos se acumulan en el organismo dando lugar a toxicidades retardadas. Este tipo de toxicidad se conoce muy bien desde que surgieron los casos de toxicidad retardada por el DDT, insecticida muy efectivo usado masivamente hasta que en los años 80 fue prohibido. Pues bien, todos nosotros tenemos DDT o sus metabolitos acumulados en el organismo y las madres lo irán pasando a sus hijos a través de la placenta.

Todos nosotros estamos contaminados, cada persona acumula hasta 500 químicos tóxicos en el organismo, y el efecto aditivo de todas estas sustancias es imposible de valorar, si bien, y como dicen las conclusiones del informe sobre sustancias que alteran el sistema hormonal, los relaciona con el alarmante aumento de la tasa de cáncer y esterilidad masculina entre otros.

¿Por qué cree que determinados ingredientes dañinos para nuestro organismo se siguen permitiendo en nuestros cosméticos?

Por la presión de la industria, que se basa en informes de seguridad totalmente sesgados.

Cuando se evalúa la toxicidad de una sustancia en un animal de laboratorio, se realiza en condiciones muy controladas y de un compuesto solo, valorando la cantidad máxima a la que puede estar expuesto durante toda la vida sin que se produzcan efectos indeseados. Normalmente se divide por 100 esa dosis para tener un margen de seguridad suficiente para el paso a humanos y la variabilidad idiosincrática. El problema está en que normalmente en un cosmético nos encontramos al menos entre 5 y 10 componentes con la misma actividad, y que muy posiblemente tengan efectos sinérgicos, es decir, que la suma de los efectos unidos es mayor que la suma por separado. Además, y especialmente en las mujeres, se utilizan varios productos al día que contienen estos compuestos, de media una mujer esta en unos 12, por lo que al final, esos márgenes de seguridad de la valoración toxicológica desaparecen y superamos la dosis toxica permitida. Si a esto le unimos el acumulo demostrado en el organismo resulta que nuestro organismo esta expuesto de forma masiva a una serie de tóxicos altamente perjudiciales para la salud y a dosis que superan las consideradas seguras.

El uso por parte de la industria se debe a que estos compuestos abaratan de forma muy importante el producto terminado y la durabilidad del mismo, por lo que su uso supone un beneficio económico para la empresa.

Solo la conciencia de la gente, como esta pasando con los parabenos, hará que la industria cosmética deje de usarlos, ya que si el consumidor no consume productos con parabenos, la industria dejará de usarlos.

Cabe destacar los parabenos porque empiezan a ser bastante conocidos por la población, y si bien no todo el mundo conoce que son en realidad, la palabra ya se asocia con perjudicial y son ya muchas marcas cosméticas que anuncian que están libres de ellos (pero no de otras muchas toxicas). Este tipo de sustancias son unos excelentes conservantes a muy bajas dosis. Metil, etil, propil, butil e isopropil parabeno son los nombres con los que nos los podemos encontrar, y este prefijo metil, etil etc… indica una cadena a la que esta unido y que determina que sea mas efectivo contra hongos o bacterias. Pues bien, se ha demostrado que los parabenos son disruptores endocrinos, es decir, que alteran el sistema hormonal y se acumulan en tejido adiposo.

¿Cree que los consumidores están suficientemente informados sobre lo que se ponen sobre la piel?

No, ni mucho menos, y es bastante complicado. Hay que tener ciertos conocimientos de química y biología o fisiología para entender todo el problema. Pongamos un ejemplo bien conocido, los parabenos, la gente conoce la palabra, los relaciona con algo malo, y busca productos libres de ellos, pero desconoce cual es el riesgo que suponen y lo que es peor, que existen otros muchos compuestos químicos en ese cosmético con actividad toxica.

Para poder entender la gravedad de las toxicidades a las que estamos expuestos primero necesitas cierta formación química para entender una nomenclatura ICNI con los miles de nombres que se pueden encontrar, y después para entender la acción sobre la fisiología del organismo. Uno de los casos mas graves que ya hemos nombrado es el de los que alteran el sistema endocrino, las hormonas del cuerpo, pues bien, este sistema tiene una regulación propia finísima e interrelacionada, y es el que regula todo el funcionamiento del organismo, nuestro metabolismo, división y diferenciación de las células, comportamiento, agresividad, fases de sueño, sistema inmune, diferenciación entre sexo masculino y femenino (y esto es constante, recordemos las atletas de Alemania del este que fueron tratadas con hormonas masculinas para aumentar su masa muscular y rendimiento, y ahora tienen unos efectos secundarios gravísimos de masculinización), pues bien, los parabenos, el triclosan (de pastas de dientes y colutorios), la galaxonida, la tenolida y el xileno (fijadores del aroma, englobados en la palabra INCI Parfum) entre otros tienen actividad pseudo-estrogenica, es decir, imitan la actividad de hormonas femeninas sin poder ser controladas desencadenando un grave desequilibrio en todo el sistema, causando graves alteraciones como esterilidad masculina o aumento de la frecuencia de canceres hormono-dependientes como mama, ovario o endometrio en la mujer, obesidad etc…

A esto hay que añadir que información disponible sobre la seguridad de los productos y sus toxicidades es muy variada y en ocasiones sesgada según la fuente, en Internet se encuentra de todo para cualquier opinión.

El consumidor puede presuponer que si un producto está en el mercado es seguro, pero como vemos esto está bastante lejos de la realidad, otro ejemplo de esto es el Bisfenol A, un compuesto presente en los plásticos y que desde hace bastante tiempo se sabe que tiene esa acción pseudoestrogenica, pues bien, este compuesto estaba en los biberones de los bebés y se demostró que pasaba al contenido del mismo, con lo que hemos estado intoxicando a nuestros bebés durante años. El Bisfenol A se prohibió en biberones hace unos pocos años pero sigue presente en otros productos plásticos, incluidos para bebés, prueba de ello es que una reciente directiva europea ha limitado la concentración de este compuesto a 0,1 mg/l en juguetes para bebés menores de 3 años y a cero en juguetes destinados a que el niño se lleve a la boca.

Muchas lectoras llegan a mí escandalizadas por la cantidad de químicos dañinos que descubren en los productos de farmacia destinados a los bebés ¿por qué cree que tenemos la impresión de que los productos de farmacia son mejores y más sanos para nuestros bebés?

La farmacia tradicionalmente ha sido un lugar donde la gente busca salud y consejo sanitario, y gozan de gran confianza porque los productos farmacéuticos están supervisados por las autoridades sanitarias del medicamento y en ultimo termino controlados por el farmacéutico que los dispensa, por lo que el control es exhaustivo es normal que extendamos esa confianza a productos de para farmacia que realmente se rigen por una normativa de cosméticos diferente. Desgraciadamente muchos farmacéuticos desconocen el problema y en muchos casos la formación continua en dermatología es realizada por los grandes laboratorios que obviamente omiten esta información.

Observo una gran falta de interés por parte de los ciudadanos en saber qué se ponen en la piel. ¿Cree que es por un exceso de confianza en los poderes públicos o una real falta de interés de los ciudadanos por saber los efectos de sus cosméticos?

Más bien exceso de confianza. Se tiende a pensar que un producto que esta en el mercado es seguro porque ha pasado los controles pertinentes, pero nada más lejos de la realidad, ya hemos hablado de cómo se evalúan las toxicidades de los componentes en cosmética (y alimentación), y del absoluto desconocimiento sobre el efecto conjunto del cóctel de tóxicos que todos llevamos dentro y al que cada día estamos expuestos. Aún con conocimiento de estas toxicidades, la industria presiona a las autoridades y presenta estudios sobre seguridad que contradicen los de agencias independientes por el gigantesco beneficio económico que supone el uso de estas sustancias para poder seguir usándolas.

Para hacernos una idea de hasta que punto esto es así pongamos un ejemplo de un medicamento, uno de los productos con mayor control sanitario existente. A finales de los 90 apareció un nuevo grupo de fármacos que prometían revolucionar el tratamiento del dolor y la artritis reumatoide, los llamados COXIB, de los laboratorios Merk y Pfizer, como el Celecoxib y el Celebrex. Cuando se presentaron a bombo y platillo en las mas importantes revistas sanitarias y fue aprobado por la EMEA y la FDA, aseguraba mejores resultados antiinflamatorios disminuyendo significativamente el riesgo principal de los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) tradicionales (aspirina, ibuprofeno, diclofenaco…) que es el de lesiones gastroduodenales y ulcera. Pues bien, tras años de comercialización se detectó un aumento importante de muertes y morbilidades por accidentes cardiovasculares asociados a estos medicamentos, y tras estudiar en profundidad toda la información disponible, se concluyó que los laboratorios fabricantes habían falseado la información dada a las agencias del medicamento, omitido los datos que demostraban que a medio plazo el beneficio respecto a los AINEs era igual o incluso inferior, y lo mas grave, habían omitido sesgando los resultados del estudio clínico sobre el aumento del riesgo cardiovascular. Esto provocó miles de muertes y daños en pacientes (se calculan que solo en EEUU veintisiete mil desde 1999) a costa del inmenso beneficio económico de miles de millones. En 2008 Pfizer, una de las compañías que comercializó el medicamento, llegó a un acuerdo con las autoridades estadounidenses por valor de 894 millones de dólares para evitar las demandas.

Si esto ocurre con un medicamento, el bien de consumo posiblemente mas controlado y supervisado, ¿qué no ocurrirá con ingredientes cosméticos, en los que es muy difícil asociar las toxicidades a los daños, y estos además suelen ocurrir en un plazo muy largo?

Siempre digo que las personas que se adentran en el mundo de la cosmética Bio tienen una sensibilidad social y medioambiental diferente y respetuosa. ¿Cuáles son los principios de Lenisan en ese sentido?

En Lenisan compartimos ese punto de vista. Mi experiencia personal en el mundo empresarial de la cosmética Bio ha incrementado muchísimo mi conciencia sobre lo que mi familia y yo comemos, consumimos y contaminamos, por ejemplo ya no compro ni un solo producto de alimentación o cosmética sin leer la composición, y si no conozco algún componente…cojo el móvil, consulto Internet algunas cosas y valoro. Procuro que cualquier bien de consumo que entra en mi casa sea ecológico, sostenible y/o reciclable, y esto se extrapola a la empresa, desde las materias primas, a las bolsas de papel o envases reciclados.

Desde Lenisan promovemos el uso racional de la farmacología de los productos naturales, y esto es muy importante, promoviendo su uso para el cuidado y el tratamiento de alteraciones leves o moderadas. Existe un error en ciertos sectores de consumidores Bio de que lo natural es lo mejor siempre…bueno, cada cosa en su sitio, si uno tiene una enfermedad grave debe tratarse con los medicamentos recetados por un especialista (que por cierto, la inmensa mayoría de los medicamentos son de origen vegetal o de microorganismos, incluso uno de los mas usados para el cáncer, el taxol, se extrae tal cual del Tejo). Solo en algunos casos lo natural puede superar a los medicamentos en el tratamiento de alteraciones graves, como la Miel para quemaduras o el Árnica como antiinflamatorio tópico, y esto ya se tiene en cuenta por parte de muchos profesionales sanitarios. Sin embargo, los productos naturales para el cuidado corporal, estético y alteraciones leves o moderadas son normalmente iguales o más efectivos y mejor tolerados.

En definitiva, en Lenisan promovemos un estilo de vida sostenible, en equilibrio con el medio ambiente, y desde nuestro ámbito, el cuidar y mantener nuestro cuerpo de manera efectiva, natural y realmente sana.

*Dr. Jaime Peña Díaz, Farmacéutico, Doctor en Farmacología, director de tesis doctorales de oncología para la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, Fundador y Director general de Lenisan Biotech SL.

Source:
Nina Benito

Nina Benito

Soy periodista y tras dos años y medio al frente de elblogdeninabenito me embarco ahora en Orgànics Magazine, un magazine donde queremos contar que el lado bio de la vida está lleno de glamour, diseño, vanguardia, ciencia y moda. Porque la #RevoluciónBio sólo implica renunciar a las estructuras mentales anquilosadas y estancadas en el siglo XX ¿Te unes a nosotras?

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