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La Mimateca: “Es incomprensible querer cuidarse a uno mismo sin cuidar la tierra que nos da la vida”
04 abril 2016521Visitas

La Mimateca: “Es incomprensible querer cuidarse a uno mismo sin cuidar la tierra que nos da la vida”

Sois una ingeniera Agrónoma y una licenciada en Químicas y ambientales que un buen día deciden poner en marcha una La Mimateca, una tienda de cosmética natural y ecológica…

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¿Cómo nace La Mimateca?

La verdad es que La Mimateca simplemente surge…… Y surge en un momento idóneo para la dos.
Siempre hemos llevado un estilo de vida natural, preocupándonos por lo que comemos, con que nos vestimos, lo que nos echamos en la piel, y las implicaciones ambientales que tiene cada cosa que entra en casa. Cada vez que nos veíamos, hablar del “sector” era como conversación segura; comentábamos novedades, productos que había usado una o la otra, los que nos habían gustado más…, y un día nos preguntamos por qué no emprendíamos algún proyecto donde pudiéramos vernos representadas y sobre todo que aportara algo de nuestro conocimiento y llevara al consumidor a valorar lo importante que es recuperar lo natural, tanto de manera personal como global.

¿Por qué cosmética natural y ecológica?

Quizá por nuestras formaciones y profesiones… pero la pregunta que haríamos nosotras seria la inversa, ¿por qué se consume cosmética convencional y tan poco la natural y ecológica?

La Cosmética natural ha existido siempre y se ha utilizado con una efectividad asombrosa, y no sólo cosmética, las plantas y sus principios activos siempre han estado vinculados a tratamientos específicos de salud. A raíz de la revolución industrial, se empieza a investigar compuestos químicos que son inexistentes en la naturaleza pero que llegan a ser la base de lo que hoy conocemos como cosmética convencional por ser más baratos y más fáciles de obtener. Y ahora estamos en el momento que vuelve a resurgir lo natural, y empezamos a rescatar las potencialidades de la naturaleza.

Así que: ¡Cosmética natural, sin duda!, porque sus ingredientes respetan nuestro cuerpo y no tiene efectos negativos, además de que ha demostrado ser tan efectiva o más que los productos convencionales.

Vivimos en un mundo cada vez más globalizado y menos preocupado por el futuro de nuestra descendencia. Es incomprensible querer cuidarse a uno mismo sin cuidar la tierra que nos da la vida

¿Y por qué además de natural, también ecológica? Pues a pequeña escala, por la tranquilidad de saber que todos los ingredientes que componen los productos han sido cultivados, recogidos y seleccionados de una manera natural y no tienen ningún residuo químico no deseado. Y de manera más global porque pensamos que no se concibe un proyecto sin tener en cuenta el medio ambiente. Vivimos en un mundo cada vez más globalizado y menos preocupado por el futuro de nuestra descendencia. Es incomprensible querer cuidarse a uno mismo sin cuidar la tierra que nos da la vida: Cuidando el medio ambiente, nos estamos cuidando a nosotros mismos ¡y a las generaciones futuras!

Es difícil ver a personas que han estudiado químicas que busquen una cosmética más natural que sintética ¿os enseñan algo relacionado con la cosmética o con los ingredientes tóxicos a los que estamos sometidos en nuestro día a día?

La verdad es que durante la carrera sí contábamos con mucha oferta relacionada con la cosmética… pero ¿tú crees que la ciencia química es contraria a la cosmética natural? En realidad es el medio. Para elaborar cualquier cosmético requieres de una determinada formulación, sea industrial o artesanal, sea cosmética natural o tradicional, y por ende debes poner en práctica un proceso químico. Cualquiera que produzca sus propias cremas o jabones, incluso caseros, ¡tiene que usar la química!
Lo que si recuerdo es que en la carrera no se estudiaba, en lo que a cosmética se refiere, la revisión de la toxicidad de ninguno de sus ingredientes, ni siquiera recuerdo tratar puntos como el daño ambiental o las implicaciones que la producción de un determinado producto podía conllevar. Fue durante mi licenciatura en Ciencias Ambientales que comenzaron a aparecer términos como huella ecológica, contaminación, pruebas clínicas con animales, y un largo etcétera que hizo replantearme muchos de mis hábitos diarios; exposición, dosis, concentración mínima letal y un largo etcétera de términos que deben ser revisados y deberíamos conocer, entender y manejar en cualquier momento de nuestro día.
No es que quiera hacer una defensa cerrada de la profesión, pero sí subrayaría que todo es relativo y el conocimiento dará un resultado u otro según lo uses. Al menos en mi caso me ha servido para obtener los conocimientos necesarios como para tener claro qué quiero para mi piel y qué puedo hacer por el medio ambiente, y para entender de manera sencilla qué implicación tiene un determinado ingrediente, qué reacción puede generar en el medio o en la piel y qué peligros pueden derivarse de su uso para mi piel.

¿Cómo surgió vuestra inquietud por los tóxicos en nuestros cosméticos?

¿tú crees que la ciencia química es contraria a la cosmética natural? En realidad es el medio. Para elaborar cualquier cosmético requieres de una determinada formulación, sea industrial o artesanal, sea cosmética natural o tradicional, y por ende debes poner en práctica un proceso químico. Cualquiera que produzca sus propias cremas o jabones, incluso caseros, ¡tiene que usar la química!
Lo que si recuerdo es que en la carrera no se estudiaba, en lo que a cosmética se refiere, la revisión de la toxicidad de ninguno de sus ingredientes, ni siquiera recuerdo tratar puntos como el daño ambiental o las implicaciones que la producción de un determinado producto podía conllevar.
Abigaid – En mi caso, como agrónoma, he estado siempre vinculada al campo tanto de formación como de profesión y siempre he sido bastante reticente a creerme todo lo que ponía en las etiquetas. Después tuve mellizas muy prematuras con algunos problemas y no quise utilizar cualquier cosa, leer etiquetas se convirtió casi en una obligación para mí.
Nereyda – Para mí fue un poco en evolución. Comenzó como os comentaba, durante la carrera, donde te empiezas a plantear algunas cuestiones sobre el proceso de fabricación, sobre los residuos que genera un producto,…. Y poco a poco un día la cuestión viene sola: ¿Qué tendrá esta crema para que el efecto sea tan inmediato? ¿Qué será esta sustancia que veo por todos los lados? Y una vez que has llegado hasta ahí ya no hay vuelta atrás. Comienzas a investigar ingredientes, etiquetados y productos…. ¡Y terminas montando una tienda de cosmética ecológica!

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Hablemos ya un poco de vuestro maravilloso proyecto. Hemos visto que tenéis una gran cantidad de marcas. Habladnos un poquito de ellas.

Seleccionar las marcas con las que íbamos a trabajar inicialmente no fue una tarea sencilla, la verdad, porque afortunadamente el mercado ecológico va en aumento y cada vez disponemos de más marcas y mayor oferta de productos. Teníamos claro que queríamos ofrecer la mayor oferta posible y con tantas marcas y distribuidores, nos llevó bastante tiempo hacer la selección.
Tuvimos que estudiar cuidadosamente cada una de ellas y lo hicimos atendiendo a una serie de criterios y principios que nos han servido para valorar la incorporación de cualquier nuevo producto a nuestra oferta.
Sobre los productos, principalmente buscamos que sean productos certificados y que aseguren una alta responsabilidad en el origen de sus materias primas, además de que revisamos la lista de ingredientes (INCI) de cada uno. Y sobre la marca, valoramos que sean marcas socialmente comprometidas, que garanticen un trato justo en sus transacciones o que tengan unas condiciones laborales adecuadas, por supuesto que empleen embalajes sostenibles en sus empaquetados (como Irati, Naobay) o que tengan un bajo impacto ambiental en la producción (como Matarrania que te indica el % de km cero que contienen sus productos). Y en una última fase, un poco más subjetiva, intentamos siempre probarlos nosotras mismas antes de incorporarlo al catálogo, para poder asesorar y ayudar a los clientes hasta en el más mínimo detalle.
Otro punto a descartar, es que queríamos contar con el mayor número posible de marcas nacionales, pero aun así es verdad que no podemos prescindir de otras internacionales que nos encantan como son Natura Siberica o Coslys, o que son excelentes embajadoras como Weleda.
Por esto la selección de La Mimateca, podríamos decir que es una imagen de nosotras mismas, pero esto no quita que incorporemos otras muchas que nos sugieran nuestros clientes.

Nos encanta la especial incidencia en marcas españolas, ¿por qué tanta presencia de marcas nacionales?

Queremos ofrecer marcas de todas las nacionalidades pero sí apostamos por las marcas nacionales, basadas en materia prima local y de calidad; productos principalmente mediterráneos que han sido la base de nuestra cultura. Por eso siempre dentro de nuestro compromiso y coherencia con lo que hacemos, les daremos un lugar prioritario dentro de nuestro espacio.
Una marca española suma al producto un valor añadido que en el momento en el que vivimos es esencial, por coherencia al producto y por ayudar a desarrollar el sector en el país; genera puestos de trabajo en la localidad con lo que ayuda a dinamizar la economía local y por supuesto el impacto positivo en el medio ambiente porque protege variedades autóctonas y revaloriza los cultivos para que no se abandonen, además del mínimo impacto en el transporte de materias primas que genera.
El mercado español dispone ahora mismo de marcas y productos de excelente calidad, que no tienen nada que envidiar a las marcas más conocidas extranjeras.
Para nosotras es clave diferenciarnos por contar con un gran abanico de marcas españolas, y la verdad es que trabajamos con muchas marcas españolas sí, pero nuestro propósito es crecer tanto en marcas como en productos. De hecho en un plazo no muy lejano, contaremos con 2 nuevas marcas españolas y continuaremos ampliando nuestro catálogo de productos. Ya tenemos bajo estudio otras dos marcas que hemos conocido recientemente.

Una marca española suma al producto un valor añadido que en el momento en el que vivimos es esencial, por coherencia al producto y por ayudar a desarrollar el sector en el país; genera puestos de trabajo en la localidad con lo que ayuda a dinamizar la economía local y por supuesto el impacto positivo en el medio ambiente porque protege variedades autóctonas y revaloriza los cultivos para que no se abandonen, además del mínimo impacto en el transporte de materias primas que genera.

¿Creéis que la cantidad de marcas de cosmética natural y bio que nacen en España en la actualidad responde a una demanda real de los consumidores, o todavía el mercado español está muy ‘verde’ en ese sentido?

Creemos que la tendencia actual es positiva, estamos en un momento en el que el mercado español es muy completo ofreciendo productos de excelente calidad, pero quizás el problema actual en España no es la oferta, sino la demanda. La gente desconoce la cosmética natural y ecológica.
Los consumidores quizás se fijan más en el precio o la eficacia a corto plazo que en los beneficios tanto a nivel personal como ambiental, y en esto la publicidad y la cosmética convencional tienen mucha responsabilidad. Cuentan con unos márgenes tan elevados que pueden permitirse campañas engañosas que confundan a cualquiera. Es necesario que haya mucha más información y sobre todo una mayor regulación en cuanto a los términos que pueden emplear los productos.

Por poner un ejemplo concreto, nos regalaron un aceite corporal de la marca La Chinata, que si bien es cierto que no publicita en ningún momento que sea ecológica o 100% natural, siendo una cosmética basada en aceite de oliva, todo el mundo tiende a relacionarla con una marca natural, y cuál fue nuestra sorpresa al comprobar que el primer ingrediente en su lista INCI era parafina, sustancia que se obtiene de la destilación del petróleo, que no metaboliza nuestro cuerpo y que impide la respiración de la piel y que múltiples estudios consideran cancerígena.
O marcas como Yves Rocher con su campaña – La cosmética vegetal-, dando mucha importancia a la selección de plantas y al alto poder de sus principios activos y como en el caso anterior, revisando sus INCI’s encuentras PEG’s, cuya peligrosidad radica más que en sí mismo, en su elevada capacidad de penetración o EDTA que además de los daños ambientales que genera, debilita la membrana celular y por ende su capacidad protectora. De hecho quien quiera comprar online sus productos, se dará cuenta de que no muestran los ¡¡INCI’s ¡!! Y eso dice mucho de la transparencia de la marca…

Es decir, que la gente se fía de estas marcas, compra los productos pensando que son cuanto menos, naturales y cuando descubre que realmente no lo son, se genera una desconfianza hacia el sector ecológico que es muy difícil de recuperar.

Pero somos positivas. El sector natural y eco se está consolidando y eso demuestra que cada vez hay más espacios en los que se facilitan al consumidor el acercamiento de productos naturales y ecológicos y que los clientes son cada vez más exigentes y están concienciados en las ventajas que ofrecen los productos naturales, sobre todo por salud. Aun así, y aunque estamos a años luz de países europeos como Alemania o Francia, creemos que vamos por buen camino. Esto es el futuro, lo tiene que ser.

Tendríamos que tener mucho cuidado con aquellos ingredientes que son disruptores hormonales, que alteran el sistema nervioso o inmunológico o pueden causar cáncer; como el aluminio en los desodorantes. Con el Sodium Laureth Sulfate (SLES), muy utilizado en champús y geles por su capacidad como agente espumante y que puede reaccionar con otros ingredientes para formar nitrosaminas y dioxinas 1,4, cancerígenos reconocidos. También tenemos los derivados del petróleo; parafinas, aceites minerales o los PEG’s, con distintos peligros pero con gran potencial cancerígeno. Y cómo no, también habría que apuntar a los famosos parabenos, conservantes que aunque se ha demostrado su relación con el cáncer de mama siguen utilizándose...

¿Por qué creéis que las UE no aplica el principio de precaución sobre los tóxicos en cosmética y otros productos de uso cotidiano?

El principio de precaución permite reaccionar rápidamente ante un posible peligro para la salud o el medio ambiente. Sin embargo sólo se aplica si se identifican efectos potencialmente negativos, si hay evaluaciones de datos científicos y si además hay una gran diversidad de opiniones científicas en torno al ingrediente toxico. Y en el sector cosmético, no existe la voluntad de realizar estudios de años que indaguen o justifiquen la toxicidad de los ingredientes empleados.

La EU tiene una lista de ingredientes utilizados en cosmética donde específica qué ingredientes se usan en este sector y para cada uno de ellos se muestra la cantidad máxima que se puede utilizar por su posible riesgo en la salud. Sin embargo somos bastante escépticas a que se hagan controles a la utilización correcta de las cantidades permitidas.

Y por otro lado, imaginamos que no se aplica el principio de precaución porque finalmente la decisión es política y económicamente no interesa, y que hay intereses ocultos para que este sector sea muy rentable a los grandes laboratorios que son los que se lucran.

De todos los tóxicos presentes en la cosmética ¿Cuál creéis que es el más preocupante para nuestra salud?

Como bien dicen frases como “la dosis hace al veneno” o “Nada es bueno ni malo, sólo es cuestión de dosis”, no nos atreveríamos a decir que toxico es el más preocupante, porque la peligrosidad de los ingredientes cosméticos depende no sólo de la propia sustancia y de su toxicidad; depende de la dosis, de la exposición y del resto de ingredientes que pueda contener el producto y su posible interacción, además de la asimilación que haga el organismo de cada uno. Por eso apuntar únicamente a una sustancia como la más preocupante para la salud… es complicado.

Quizá tener mucho cuidado en aquellos que son disruptores hormonales, que alteran el sistema nervioso o inmunológico o pueden causar cáncer; como el aluminio en los desodorantes. Con el Sodium Laureth Sulfate (SLES), muy utilizado en champús y geles por su capacidad como agente espumante y que puede reaccionar con otros ingredientes para formar nitrosaminas y dioxinas 1,4, cancerígenos reconocidos.
También tenemos los derivados del petróleo; parafinas, aceites minerales o los PEG’s, con distintos peligros pero con gran potencial cancerígeno. Y cómo no, también habría que apuntar a los famosos parabenos, conservantes que aunque se ha demostrado su relación con el cáncer de mama siguen utilizándose… Y podíamos seguir ampliando la lista sin fin…
Por eso es importante que a nuestra escala, tengamos en cuenta el “principio de precaución” que comentábamos antes y pensar que si existe una alternativa más saludable, ¿por qué no usarla?

Nuestro blog no tiene la trayectoria del vuestro, pero la idea es que pueda contener toda la información posible para facilitar la elección del producto adecuado y la comprensión de lo que estamos utilizando, y desde luego son temas que iremos tratando.

Contadnos un poco vuestra rutina facial de La Mimateca…

Abi: Cuando me levanto me lavo bien la cara (ahora estoy utilizando el jabón de caléndula de Säper) y antes de salir a la calle me pongo protector alto (soy muy blanquita de piel y como salga sin protector me siento incomoda)

Durante el día, intento hidratarme con una crema que llevo en el bolso (Ecocosmetics, Weleda o Greennatural son perfectas en tamaño)

Por la noche, la rutina es limpiar la cara con jabón o pasarme un algodón con agua micelar, y antes de acostarme me pongo una crema de noche o una hidratante a la que añado unas gotitas de aceite de rosa mosqueta (la de Yeidra me encanta)

Nereyda: La verdad es que me gustan los productos que son fáciles de usar y a ser posible que me sirva con usarlos una vez al día.

No perdono la crema de cara. Y uso la antiedad de Yeidra dos veces al día; mañana y noche.
Para la limpieza me gusta usar leche limpiadora, que uso la de Yeidra, tónico para el que últimamente he alternado entre el de Matarrania y el de Amapola y en caso de necesidad un desmaquillante para ojos, generalmente el de Natura Siberica.

Luego hay temporadas en las que me encuentro con la piel un poco más reseca, por el ambiente o porque esté bebiendo menos agua, y complemento la crema facial con algún serum. Como el de Säper ¡que me encanta!

Y cuál sería vuestros tres productos indispensable, esos sin los que no os iríais a ningún lugar…

Abi: Si voy con niñas, no me puede faltar la crema de caléndula de Amapola y para mí, estoy enganchada a los champús de Natura Siberica y al bálsamo de Säper.
Cremas no tengo ninguna preferida, voy cambiando pero sí tengo que reconocer que la calidad de Yeidra se nota.

Nereyda: Para mí es imprescindible el champú de Natura Siberica “Gran Volumen y brillo intenso” que desde el principio me gustó muchísimo; La Crema antiedad de Yeidra. Máxima calidad y concentración, indispensable para una piel seca como la mía. Y el Jabón corporal de Säper, que es muy hidratante y a veces hasta ahorro echarme crema corporal.

¿Qué van a poder encontrar los consumidores en La Mimateca?

En el día a día de la rutina de La Mimateca, intentamos ofrecer un trato muy cercano a nuestros clientes. Para nosotras ha sido clave buscar la forma más ágil de estar en relación con nuestros clientes. Por esto, hemos puesto mucho esfuerzo en que tanto la web como nuestras redes sociales estén diseñadas para facilitar que el cliente pueda contactarnos fácilmente. Nos encanta contestar a todas sus dudas, consultas o sugerencias, ya que creemos que es la mejor manera de descubrir y seguir aprendiendo e intentamos que en todo el proceso queden satisfechos, para lo que incluso contamos con varios profesionales del sector de la cosmética y estética que colaboran con nosotras. Porque queremos que la compra que hagan sea algo más; que sean una inversión en salud.

La Mimateca como te comentábamos, queremos que sea un referente de concienciación y formación, y por eso trabajamos en que el blog sea muy activo y útil. Es de reciente creación, pero la idea es que sea muy dinámico y que vayamos escribiendo sobre todo aquello que nos preguntan o sobre lo que vemos que la gente puede necesitar que les reforcemos. Por ejemplo, sobre ingredientes concretos, o sobre cómo elegir un producto u otro. Es muy satisfactorio que después de escribir un artículo, algunos lectores nos escriban para darnos las gracias por haberles aclarado algo, o que nos comenten que no tenían ni idea de que el tema sobre el que comentamos fuese así. Bueno, que te vamos a contar que tu no sepas 😉

Paralelamente estamos organizando talleres, charlas y cursos con distintos proveedores y especialistas del sector, con el fin de mostrar las ventajas de la cosmética ecológica y el consumo responsable, a la par que ya tenemos previstas varias colaboraciones tanto con entidades de salud pública como privadas.

Cuidamos mucho el packaging, tanto si es para regalo como para los envíos normales. Intentamos ser coherentes con el medio ambiente y aplicamos la regla de las 3R’s: Reducir, Reutilizar y Reciclar y por este motivo mandamos siempre que sea posible y el cliente no nos indique lo contrario, los pedidos en cajas recicladas. Y el envoltorio de regalo está pensado para que el cliente no tenga que emplear ningún material más y pueda ser usado directamente para su objetivo final.

Y este punto nos lleva a lo que consideramos es también un elemento diferenciador de nuestra marca: la empresa de transporte.
Hemos seleccionado una empresa pequeña que mima el pedido desde que lo entregamos hasta que lo recibe el cliente. Es verdad que de momento no tienen presencia en toda España y que en algunas ciudades aún tienen que depender de los transportistas convencionales, pero esperemos que sea por poco tiempo.

¿Dónde os gustaría ver La Mimateca dentro de cinco años?

Como un centro de referencia en cosmética ecológica a nivel nacional y sobre todo, con una sede física donde no sólo podamos ofrecer todos nuestros productos y tener contacto más directo con los consumidores, que es lo más echamos en falta al tener una tienda online, sino donde también poder desarrollar los talleres y cursos relacionados con el consumo ecológico y natural que tenemos previsto desarrollar.

Y con toda esta información y el deseo compartido de ver La Mimateca traspasar las barreras cibernéticas y colmarnos de mimos en el mundo físico me despido de Abigaid y Nereyda, dos científicas que nos muestran que la ecología es ciencia y que no hay cremas sin química porque nosotros, al igual que todo el universo, nos movemos por reacciones químicas, entre las que también se encuentran los mimos y las caricias.

Source:
Orgànics Magazine

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