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Las marcas españolas lideran la apuesta por la cosmética ecológica certificada
07 noviembre 20163328Visitas

Las marcas españolas lideran la apuesta por la cosmética ecológica certificada

Cuando un producto lleva un sello puedes dejar de leer el INCI.

Esta es una máxima que desde Orgànics Magazine hemos repetido una y otra vez. Y ahora que ha calado en vuestras mentes podemos deciros que… no es verdad o, mejor dicho, es una verdad a medias.

Estamos plenamente convencidas de que cualquier producto con un sello natural o ecológico nos asegura unos mínimos que lo sitúa a años luz de cualquier cosmético tradicional. Pero entre unos sellos y otros hay un abismo al que sólo podemos acercarnos una vez hemos asumido esa máxima y estamos listos para soltarla. Porque aún reconociendo la calidad de un producto con sello natural o bio, no es justo meter en el mismo saco a los productos con un sello de cosmética natural sin ingredientes ecológicos, junto con un cosmético natural con un tanto por ciento variable de ingredientes ecológicos y con otros que contienen más de un 90 por ciento de ingredientes orgánicos certificados. Sería como meter en el mismo saco de coches un Seat Panda, un Mercedes y un Porsche…

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Tres tipos de cosméticos

Volviendo a los cosméticos, en el primer de los casos, el que lleva sello natural, nos encontramos con una cosmética que ha de cumplir con unos requisitos comunes a casi todas las certificadoras y certificados: no usar ingredientes etoxilados, ni siliconas, ni derivados de vertebrados (como colágeno o ácido hialurónico animal…), nanopartículas (excepto en algunos productos como los solares que los permiten determinados sellos), OGM, ingredientes radiados, parabenos, y una larga lista de ingredientes sobre los que pesa más que una sospecha sobre su toxicidad, ya que las certificadoras sí se atienen, en mucha mayor medida que la Unión Europea, al Principio de Precaución… La diferencia más sustancial no está en los ingredientes prohibidos, sino en los que son objeto de ese certificado.

En el caso de los certificados como cosmética natural sólo se exige que sean eso, naturales. Es decir, pueden ser extractos, aceites y mantecas de plantas que han sido cultivadas de forma tradicional o son obtenidas de plantas silvestres. Podemos encontrarnos con aceite de palma no sostenible (con toda la problemática medioambiental que ello conlleva), con ingredientes que han sido tratados con pesticidas, que provienen de una agricultura intensiva, que no proceden de comercio justo… Si bien es cierto que las empresas que certifican con este tipo de sellos lo hacen porque tienen una visión sostenible del mundo y la trazabilidad de sus ingredientes es mayor que en el caso de la cosmética tradicional, nos encontramos ante el nivel más bajo de todas las certificaciones que podemos encontrar, pero, insistimos, un primer paso que está a mucha, muchísima distancia de la cosmética tradicional.

Si pasamos al segundo nivel, la cosa se complica. Algunas certificadoras permiten que los cosméticos se llamen ecológicos con una proporción de ingredientes bio que puede ir del 20 al 70 por ciento. A grandes rasgos tenemos un panorama similar a los cosméticos naturales sólo que en estos casos muchas de las marcas optan por certificar el aceite o la manteca mayoritaria o, como en el caso del aceite de palma, la menos sostenible para tener un producto con una cuotas más elevadas de ecología. Este tipo de sello con la proporción mínima de ingredientes ecológicos suele ser usado por las marcas bio de gran consumo, ya que de esta manera pueden mantener unos precios bajos permitiendo así la universalización de los productos ecológicos. En el lado opuesto tenemos a las marcas no bio que quieren apuntarse un tanto creando líneas ecológicas con el mínimo de ingredientes ecológicos, así que tenemos una de cal y una de arena.

La cosa se complica cuando determinados sellos permiten según qué ingredientes, como el Ammonium Lauryl Sulfate por parte de Ecocert, las nanopartículas en los solares por parte de muchos de ellos, algunos filtros químicos, sulfatos… Ahí hemos de conocer las particularidades de cada uno de los certificados.

Pero hoy queremos centrarnos en el tercer tipo de productos, los que llevan el porcentaje de ingredientes ecológicos más alto. Y concretamente en los cosméticos que llevan el sello Bio-Inspecta que, a través de la Asociación Vida Sana, pueden lucir muchas de las marcas españolas que nos hacen ir con la cabeza bien alta en los pabellones internacionales de las ferias ecológicas más importantes del mundo, ya que para poder lucir un sello de Categoría I de esta certificadora el porcentaje de ingredientes ecológicos ha de ser superior al 90 por ciento.

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Marcas Españolas certificadas por Bio-Inspecta

Desde hace tiempo algunas de esas marcas nos han expresado sus inquietudes por dar a conocer su proceso de elaboración, por llegar al consumidor y por explicarle toda la pasión y el buen quehacer de sus marcas. Así, Fernando de Såper, marca a la que entrevistamos recientemente aquí, promovió un enriquecedor encuentro entre Orgànics Magazine y siete de las marcas españolas que más se están moviendo para que la marca España (valga la redundancia) sea un sinónimo de calidad ecológica. Éstas son Amapola Biocosmetics, Ártica Bio-Cosmética, Esencias de Luna, Kimera Biocosmetics, La casa de la Luna Media, Såper y Yeidra. No son las únicas marcas que están haciendo las cosas bien en España ¡somos tremendamente afortunad@s!, pero sí unas de las que más luchan por la unión del sector y por dar voz a un tipo de cosmética que nada tiene que ver con la cosmética tradicional, con la cosmética natural a secas (a la que respetan profundamente) y, por supuesto, con la cosmética artesanal que tenemos en el imaginario colectivo.

Y es que, tal y como les comentamos en nuestra charla, el anuncio de La Lechera ha hecho mucho daño. Cuando pensamos en algo artesanal nos imaginamos a una señora vestida casi de época trabajando en la cocina de su casa. Que en cosmética sería una anciana removiendo el jabón a mano o su versión joven-con-rastas con la Thermomix. Pero no. La cosmética artesana sigue las técnicas tradicionales, pero no es algo carente de ciencia y de investigación. De hecho todas estas marcas tienen su propio laboratorio de producción, algunas de ellas compartido con otra marca, con sus salas blancas, sus registros sanitarios de productos dados de alta en el portal europeo, con todo su aluvión de inscripciones y papeles en regla, como debe ser.

En este sentido, desde Artica Biocosmética, Estela nos cuenta el complejo proceso administrativo que han de seguir las marcas para dar sus productos de alta “Es algo que tenemos muy reciente, ya que somos la empresas de más nueva creación de las siete”. A la tediosa burocracia hay que unir el alto coste económico “Es un proceso largo y costoso para las empresas pequeñas como la nuestra, pero son requisitos que no podemos eludir, ya que son un sello de garantía imprescindible para el consumidor”, nos explicaba. Por eso en Orgànics Magazine nos encanta hablar de marcas nuevas, pero en las que todas jueguen con las mismas reglas. Marcas con todas las garantías para el consumidor, con un responsable inscrito al que poder acudir en caso de intoxicaciones o reacciones, marcas que se venden en la Unión Europea de forma que han de estar sí o sí registradas (ah, recordadnos que algún día os hablemos del apasionante mundo de la importación y de por qué la mayoría de las marcas de Estados Unidos no llegan a Europa…).

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Así, en Orgànics Magazine cada vez nos posicionamos más en contra de los productos sin registro sanitario, muchos de los cuales no dudamos de su maravillosa elaboración, pero creemos que si estas marcas hacen el titánico esfuerzo de tener todos los papeles en regla, el resto también debería, cuanto menos, tenerlo en mente a corto plazo y hacerlo para dar garantía y confianza a sus clientes. Y los consumidores deberíamos exigir ambas.

Como os hemos contado, nuestras siete marcas están certificadas como cosmética ecológica por el sello suizo Bio-Inspecta, que establece varias categorías de productos según el tanto por ciento de ingredientes ecológicos que cada tenga en sus productos: Categoría I (donde se ubican la mayoría de las mismas) que supone que más del noventa por ciento de los ingredientes de un cosmético son ecológicos ¡¡más del noventa!! Es decir, ingredientes no sólo de primerísima calidad, sino ecológicos. Los aceites, mantecas y extractos más puros son los que se engloban en esta categoría.

Por poner un ejemplo que nos explicaba Fernando de Såper, el aceite de oliva que usan estas marcas es aceite ecológico virgen extra de primera presión en frío. Si fueran marcas naturales podrían usar aceites refinados con procesos de extracción en caliente (con la notable pérdida de propiedades pero que permite obtener más cantidad de aceite del fruto), aceites de orujo de oliva… La diferencia de calidad entre unas materias primas y otras se nota a flor de piel, literalmente. Porque nuestra piel reconoce como alimento los productos más puros, los menos alterados, los más afines.

Pero ¿Cómo explicarle todas esas diferencias a un consumidor que a penas distingue un sello de otro? ¿Cómo hacer valer unas marcas que usan ingredientes de primerísima calidad cuando en la televisión nos bombardean con carísimas cremas hechas de siliconas y parafinas? ¿Cómo competir en un mercado en el que la pillería y la confusión al consumidor (por no decir directamente la falta de ética) son una de las mejores bazas del marketing? ¿Cómo explicarle a un consumidor las diferencias entre unos cosméticos y otros, y entre unos precios y otros?

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Sellos ecológicos

Así, cuando les preguntamos por la necesidad de tener un sello en sus productos todos afirmaron que éste es una marca más de calidad que añaden a sus productos, si bien apostaron por la necesidad de un sello oficial de la Unión Europea que establezca unos criterios, que unifique las voces, que ayude al consumidor a saber a qué atenerse, ya que ahora hay tantos sellos y normas que lejos de ayudar al consumidor, suponen una traba para comprender ante qué tipo de cosmético están. “Pero eso es algo que no interesa definir por las presiones de las grandes marcas y laboratorios”, afirmaba Fernando de Yeidra. Y es que el sello de la hojita verde de la Unión Europea sólo tiene prestigio en el campo de la agricultura y la alimentación, donde es indiscutible su necesidad y el papel que juega, pero en los cosméticos la Unión Europea hace que la hojita se caiga de los envases dejando a las empresas privadas la regulación de algo que siquiera está definido legalmente.

Entonces, si no tenemos una definición legal ¿Qué diablos es un cosmético natural o ecológico? ¿Cuántos ingredientes naturales ha de llevar un cosmético para que se le considere cosmética natural? ¿Un uno por ciento, un cincuenta, un noventa? La definición y el tanto por ciento queda en manos de las certificadoras. Y cada una de ellas tiene unos criterios que si bien tienen muchos puntos en común, difieren en otros, haciendo imposible una definición universal y certera de qué es la cosmética natural, la ecológica y a partir de cuánto se considera cada una de ellas.

Porque las dudas van más allá. Mientras la mayoría de sellos permite calcular el tanto por ciento de ingredientes ecológicos tomando como base los ingredientes que se pueden certificar (que recordemos sólo son los los vegetales cultivados de forma ecológica y los derivados animales ecológicos como la leche, la miel o la cera), otras como Bio-Inspecta restan de ese cálculo todo lo que no sea agua o minerales, por lo que la proporción de ecológicos siempre será inferior en este caso, tal y como nos han aclarado desde Vida Sana, la entidad certificadora de Bio-Inspecta en España.

Para aclararnos. Imaginemos una crema fluida que lleve un 60 por ciento de agua, un 20% de aceites ecológicos y extractos, glicerina, conservantes y alcohol en otra cantidad del 20%. Si los aceites y extractos fueran ecológicos, en la mayoría de certificadoras estaríamos ante un cosmético ecológico porque los ingredientes vegetales orgánicos son del 100%. En el caso de Bio-Inspecta estaríamos ante un producto de categoría II, natural con un 50% por ciento de ingredientes ecológicos, porque la glicerina, el conservante y el alcohol también se incluyen dentro del cómputo para determinar si un producto es ecológico o no.

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Eso nos da una idea del esfuerzo que hacen las marcas para formular productos que estén dentro de la Categoría I de ingredientes ecológicos según la norma Bio-Inspecta. Amén de velar por otras consideraciones menores que nos encanta de esta norma y que no permite que una marca certifique sólo un producto de una línea confundiendo así a los consumidores que pueden comprar toda la línea pensando que es toda bio y ¡oh! vaya chasco, al tiempo que prohíbe el uso de frases tan manidas como ‘100% natural’ que esconde mucha manipulación a los consumidores, incluso en el caso de que fuera un cosmético 100% natural.

Por eso, Teresa de Amapola Biocosmetics se mostró tajante al hablar de un sello europeo que unifique criterios: “si bien es cierto que necesitamos un sello europeo independiente, dentro de los sellos que hay el de Bio-Inspecta es uno de los más estrictos con el tanto por ciento que se exige para considerar un producto como ecológico, así como los ingredientes que excluye de la norma”.

Como siempre os decimos en Orgànics Magazine, nos parece maravilloso que algunas marcas puedan vender cremas ecológicas a diez euros o champús a cuatro euros. Hablamos constantemente de ellas porque para nosotras es la constatación de que se puede hacer una cosmética natural o ecológica para todos los bolsillos y muchas de ellas nos dejan con la boca abierta por sus resultados. Pero no debemos perder de vista el esfuerzo (de verdad no os imagináis hasta qué punto) que hacen estas marcas para poder certificar sus productos ecológicos con un sello como Bio-Inspecta.

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Por ejemplo, Fernando de Såper nos comentaba que los aceites que ellos usan no sólo son ecológicos, sino que son de la mejor calidad, de los mejores proveedores. “En eso no miramos precio” sentenciaba. Y es cierto. Si algo tienen en común todas estas marcas es el altísimo grado de calidad que tienen sus productos. Pero no sólo eso. La firme contribución a la recuperación de la economía, a la dinamización de los entornos rurales, al uso de ingredientes de kilómetro cero.

A excepción de las mantecas de karité y algún otro ingrediente más exótico todos los componentes de estas marcas son españoles de primerísima calidad, y la manteca de karité no lo es por obvias razones, ya que sólo se produce en determinadas regiones de la sabana africana. “Conocer el proveedor y la trazabilidad para nosotros es vital”, afirmaba Ainhoa de Esencias de Luna, una marca que obtiene todos sus ingredientes del Valle de Luna de León. “Excepto el aceite de oliva que lo traemos de Écija, ya que en León no tenemos muchos olivares…” apuntaba con un tono jocoso.

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Así, cada una de estas marcas no sólo crea cosméticos de la más alta calidad, sino que ayuda al desarrollo sostenible y ecológico de las zonas en las que se encuentran como Casa de Uceda en Guadalajara (Såper), Caldas de Luna en Léon (Esencias de Luna), Cenes de la Vega en Granada (Yeidra), Eslida en Castellón (La Casa de la Luna Media), Mejorada en Toledo (Ártica Bio-Cosmética), Ramales de la Victoria en cantabria (Kimera Biocosmetics), San Cristóbal de Segovia en Segovia (Amapola Biocosmetics), haciendo de su respeto por el medio ambiente un compromiso con la sociedad.

Por eso os pedimos que cuando os encontréis con un producto ecológico leáis el INCI para poder valorar en su justa medida cada una de las joyas que tenéis entre manos. Porque todas ellas lo son, pero en este punto hemos de aprender a distinguir entre un maravilloso cuarzo y un exótico diamante. Eso sí, en esta cosmética no hay ni gota de sangre, porque tanto la una como la otra tienen un respeto sublime por los animales, incluso aquellos llamados racionales.

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24 Comentarios

  1. Hola Nina!
    Soy una de tus seguidoras desde que empezaste con el blog de nina benito, y cada vez que leo un post tuyo aprendo algo nuevo. Por eso te doy la enhorabuena por tu gran labor por un mundo mucho más justo y respetuoso por nuestra salud y por el medio ambiente y la madre naturaleza.
    Quería preguntarte por el aceite de Rosa Mosqueta ecológico de la marca Kimera Biocosmetics que justo hoy he comprado.¿Sabes si es apto para niños? Tengo una hija de 7 años y había pensado en ponerle unas gotitas cada día en una cicatriz que tiene en la frente por una caída.
    Gracias y muchas felicidades por tu gran labor.
    Saludos.
    Bea.

    1. Oh, Kimera es una gran marca, Bea. Puedes ponerla sin temor en la herida de la nena, pero como los niños tienen la piel tan sensible pónsela por la noche porque algunos aceites de rosa pueden tener un pequeño efecto fotosensible y la cicatriz le quedaría marcadita de color. Así que todas las noches le aplicas una gotita y a la cama ¡¡verás qué bien le queda!!

  2. hola, cuales son los sellos ecologicos certificados? porque no me queda claro mirando vuestros productos. o lo tienen o no, però no quizás o a medias. He LEIDO que miremos lo de INCI (Nomenclatura internacional de ingredientes cosmeticos) eso no significa que sean ECOLOGICOS certificados. por tanto lleva a engaño o a desinformación. Me lo aclarais?

    1. Hola Aranzazu. El certificado ECOLOGICO es Bio Inspecta. Todas estas marcas están certificdas a través de Vida Sana con este sello Suizo. No hay ni engaño ni desinformación, precisamente eso es lo que intentamos evitar en este espacio, quizá te falte leer un poco más nuestros artículos sobre sellos, sobre el engaño de lo natural y sobre ingredientestóxicos. Igual te aclara un poco las dudas.

  3. Hola! por dios haber si me podeis ayudar!
    Soy un chico de 26 años, y todavia tengo acne, desde que uso limpiadores faciales naturales, como el jabon de Aleppo o la Mousse de jabon de Matarrania he notado una leve mejora. Todavia no me atrevo a dejar el Peroxiben.
    Mi rutina es la siguiente, por las mañanas me lavo la cara con uno de ests jabones naturales, mejor el de Aleppo al 30%, no me la hidrato ni nada por que la tengo extremadamente grasa, a veces el jabon de Aleppo me lo dejo de mascarilla media hora o asi. Por la noche me vuelvo a lavar la cara con los mismos jabones y me pongo el Peroxiben. Una vez a la semana me hago una mascarilla de barros verdes y media gota de aceite esencial de tomillo y una de aceite esencial de te verde. Con que podria complementar todo esto para intentar derrotar de una vez el acne?¿?¿?
    Y otra cosa, aunque para el cuerpo me van bien los jabones naturales, para el pelo no, hasta hace unos meses usaba los comerciales de Supermercado, hasta que me empezo a picar la cabeza y lei toda la porqueria que estos llevaban y decidi usar jabones naturales. La mousse de matarrania por ejemplo me lo deja demasiado graso, y el jabon de Aleppo me produce caspa. Tengo el pelo tambien muy graso, y con estos dos jabones noto que no me queda limpio del todo.
    Que champu para este tipo de cuero cabelludo me recomiendas?
    Muchas gracias de verdad! 🙂

    1. Hola Luigi. Los primero es que vayas a un endocrino para que te haga unas analíticas completas para descartar que detrás de ese acné adulto haya una razón de fondo endocrina. Lo segundo es que dejes de ponerte tantos productos en la cara. Aunque sean bio. Tienes que ayudar a tu piel a que regule la producción de sebo, no a eliminarla. Si la eliminas tu piel se ve desprovista de todo el sebo que necesita para que la capa hidrolipídica esté equilibrada y produce más para paliar ese defecto. El jabón de alepo al 30% es una barbaridad que te lo dejes media hora… Yo empezaría por uno como mucho al 12% y con lavados de cara suaves. A mí tampoco me gusta como deja el cabello el jabón de alepo, aunque en determinados casos sí recomiendo su uso. Vamos a hacer una super terapia de choque. Dejamos todos los productos (si te atreves hasta el peroxibén) y sólo te pones aceite de jojoba por la mañana y por la noche en la cara. Por la noche en cada granito pones con un bastoncito de los oidos un poquito de aceite de árbol de té. No lo pongas en toda la cara hasta haber recuperado la piel porque te la resecará y hasta te escocerá. Por la mañana puedes lavarte con el jabón de alepo al 12%, el de matarrania o con un gel suave como el de Cattier de la línea anti acné (una línea sensacional y bastante económica). Has de aguantar como poco un mes así. Puede que entre la primera y segunda semana empeores del acné. Pero has de tener paciencia (sé que es complicado hacerlo y fácil decirlo). Tu piel necesita recuperarse para que puedas empezar a usar productos naturales para tratarla. Cuando vaya mejorando vamos cambiando la rutina para hacerla más anti acné. Ahora lo primero es sanar y recuperar la piel, pero no dejes de ir al endocrino, por favor.

  4. Hola , me acabo de enganchar… La marca de mi tierra “naay “no la he leído nada aquí, es por algún motivo, concreto.? Yo solo conocía amapola y naay. Esta última cuida hasta el agua que le ponen. Gracias es muy interesante este blog

    1. Hola Cristina. Esta es una acción que promovieron algunas marcas españolas y, por supuesto, no están todas ellas, sólo una minúscula representación de las mismas. Un saludo.

  5. Enhorabuena por la web y mil y mil gracias…es todo tan riguroso y didáctico que estoy absolutamente “enganchada”. Me llama la atención que MATARRANIA no tenga el certificado bio-inspecta…sabéis por qué? De nuevo gracias y enhorabuena. Os deseo lo mejor!

    1. Hola Silvia. Cada marca certifica con el sello que más le gusta, atrae, conviene y convence… Matarrania, por ejemplo, tiene el sello británico Soil Association, otras marcas tienen Ecocert, otras Natrue…

  6. Me inicie a la cosmética ecológica gracias a tu blog. Aún me queda mucho que aprender a la hora de leer el INCI de los productos pero ya empiezo a reconocer ingredientes que pueden ser perjudiciales para mi piel. Gracias a tus artículos aprendo mucho y no me siento tan perdida en este mundo de tanta confusión. Un besazo!

    1. Gracias a vosotr@s por estar ahí y leerlos. Tomar conciencia es un camino largo y lleno de obstáculos, pero juntos podremos salvarlos todos!!!

  7. Gracias por tus artículos, siempre aprendo algo con ellos, he apuntado las marcas porque dentro de mis posibilidades intentaré utilizar cosméticos de calidad y españoles. Sigue iluminado nuestro desconocimiento, gracias!

  8. Por cierto, una duda a ver si me la podéis solucionar, en relación a lo de las certificadoras ecológicas y lo que has dicho alfinal del artículo sobre los animales racionales. Hace poco estuve buscando información sobre si el sello ecológico garantiza también unas condiciones de trabajo justas, me sonaba haberlo leído en algún lado pero no he encontrado nada con lo que me haya quedado satisfecha. ¿Me lo podríais aclarar? Por ejemplo, ¿si la Manteca ecológica de Karité viene de África nos están garantizando que es de comercio justo sin la necesidad de este sello? Gracias 😉

    1. Hola Ecolecua. Me alegra mucho que me hagas esa pregunta, ya que es un punto bastante importante. Si bien es cierto que hasta hace unos años el comercio justo era un aval intrínseco para la certificación orgánica, hoy en día el fair trade no es un requisito sine qua non para certificar como orgánico. Cuando nos referimos al Fair Trade nos referimos a unas condiciones de vida y de trabajo asimilables a las que tenemos en Europa, incluso en algunos casos casi podríamos hablar de una dignidad al trabajador mayor de la que podemos encontrar en Europa (donde el maltrato a los trabajadores lo podemos medir en horas de trabajo gratis, insultos, despidos cuestionables), ya que se contrata pequeñas cooperativas donde los individuos perciben un salario justo por sus productos y son dueños de sus tierras, de sus cooperativas y, en cierto modo, de sus vidas y sus destinos. Sin embargo algunas certificadoras han sacado ese Fair Trade de los productos orgánicos y han creado otro sello Fair Trade que, para nosotras, no es sino una forma de crear otro sello más para que las empresas que cuentan con esas prácticas como base tengan que certificarlo si no quieren que sobre ellas recaiga la duda de si sus productos son de comercio justo. Pero la realidad de las marcas ecológicas es bien diferente, es decir, no sólo cumplen con las normas de respeto de los derechos humanos, que es un mínimo que las empresas no ecológicas no cumplen, sino que muchas de ellas son las que ayudan a los productores a lograr las certificaciones. Se premia al pequeño productor, unas prácticas agrícolas y ganadreas de total respeto por el medio ambiente… La verdad aunque hoy en día para certificaciones como Ecocert el Fair Trade no esté dentro de los sellos, sí es cierto que para conseguir entrar en el listado de proveedores de los sellos hay que cumplir unas estrictas normas entre las que se encuentran los derechos humanos. En cuanto a lo de la manteca de karité, pues depende de la marca, muchas de ellas la compran directamente a una cooperativa certificada. En otros casos la implicación va mucho más allá… Espero haberte aclarado algo…

  9. ¡Hola Nina! Estos post más “didácticos” me resultan especialmente interesantes. Aún recuerdo como con una de las entradas de tu antiguo blog me empezó a sonar a mí aquello de “empresas certificadoras”. No sabía que Kimera es de Ramales de la Victoria y me ha hecho ilusión, ¡menuda cántara de pacotilla estoy hecha! Y eso que tengo su aceite de Almendras ,que es magnífico por cierto. Felicidades a las 7 empresas por su buen hacer y a vosotros por vuestro buen informar. ¡Un beso!

    1. EcolecuáBlog. Esa es la maravilla de nuestras marcas ¡¡que están por todo el territorio!! Y cuando ves el mimo con el que tratan sus productos y cómo ayudan con su elaboración a dinamizar zonas rurales… se nos caen las lágrimas y la baba al mismo tiempo!!! Gracias a vosotrås por estar siempre ahí. Sois nuestro mejor bio combustible ^-^

  10. Entonces me queda claro que la hojita verde me sirve solo para alimentación. Pero en cosmetica mejor examinar detenidamente el INCI en el caso que no lleven el sello de Bio-inspecta… pero lo que no entiendo, porque en alimentación sí es fiable el sello de hoja verde y no en cosmetica? y no hablo de una manzana, sino por ejemplo de un pate vegetal que lleva varios ingredientes.
    Muchsiimas gracias por el articulo, aprendemos un montón.

    1. Hola Patri. Siempre hay que mirar el INCI. Que lleve sellos nos da garantías pero todos los sellos tienen su versión natural y su versión ecológica, sólo que en unos se nota más la diferencia en el envase que en otros ¡¡y eso se presta a confusiones!! Y en lo de la alimentación… Pues nosotras tampoco lo entendemos. No es que la hojita no sea fiable, es que ningún cosmético lo lleva. No está bien definido… La Unión Europea se merece un tirón de orejas por no regular eso como Dios manda. Pero bueno, al menos tenemos los sellos que aunque sean empresas y busquen beneficios mantienen unos mínimos…(unas más que otras)

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