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Mádara: el estilo bio más nórdico
25 Noviembre 2014

Mádara: el estilo bio más nórdico

 

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Y con cada producto una única finalidad: crear el producto más perfecto posible usando ingredientes naturales y extractos de los propios bosques letones. Además de todo esto, es destacable la valiosa investigación sobre la flora endémica del Norte de Europa. De esta forma han hecho un estudio del que se desprende las múltiples propiedades de la salvia de abedul sobre la piel, que estimula el crecimiento de las células dérmicas y retrasa el envejecimiento. O el que han realizado sobre el galium verum (cuya flor en inglés se llama wild madder, nombre del que salió el de la firma) que puede neutralizar hasta el 70% de los radicales libres y, lo que es más importante, protege las células de la piel de las mutaciones genéticas y el daño intracelular (pruebas realizas in vitro ya que, por supuesto, la experimentación con animales en esta marca está fuera de lugar). Así, todas y cada una de las plantas nórdicas que se usan en sus variadas fórmulas lo hacen bajo los estándares de calidad de Ecocert, GMP (Good Manufacturing Practices o lo que es lo mismo, buenas prácticas de manufactura, un estándar de calidad que se aplica a la fabricación de cosmética, los medicamentos y la alimentación), y las normas ISO de calidad (la certificación internacional más importante).

Numerosas publicaciones internacionales han destacado las virtudes de sus productos y la trayectoria de sus creadoras. Asimismo, Mádara ha ganado múltiples galardones, tanto de revistas de cosmética como de organizaciones nacionales e internacionales como WMF.

La gama de Mádara es muy extensa, desde cremas corporales hasta su superventas time miracle, cosmética decorativa (aunque sólo una base y los gloss de los que os he hablado aquí), cosmética capilar (una de las mejores marcas de cosmética Bio con diferencia en este aspecto), cosmética para bebés… Un catálogo que han decidido ampliar con unas suculentas mascarillas y con los serum superseed en tres versiones (hidratar y calmar, anti age e iluminar), purísimos aceites hechos a base de ingredientes orgánicos.

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Y ahora os voy a contar lo que he probado de esta marca.

Me encanta su amplia pero concreta gama y todas ellas con un denominador común: un delicioso aroma a monte. He de reconocer que cada vez que abro uno de sus productos (casi toda la gama facial huele muy similar) mi mente viaja hacia lugares de mi memoria y me trae recuerdos tan vívidos que, por unos instantes, vuelvo a tener 10 o 12 años y recorro el Parque Natural de La Albufera con mi padre en búsqueda de flores para cogerle un ramo a mi madre (cosa que ahora está prohibidísima). Y es que esta cosmética tan lejana me recuerda al intenso olor a pino junto con las manzanillas y otras flores silvestres que recogíamos para mi madre. Y cada vez que me pongo sus cremas mi mente vuela de nuevo allí, junto a él. Sólo por eso, mil gracias Adonia, mil gracias Mádara.

A parte de todo eso, de ese aroma tan especial e intenso, me parecen muy acertadas sus texturas, desde las más untosas y cremosas para las pieles secas hasta los ligeros y acuosos geles para las pieles más grasas (quizá el gel tiene un exceso de alcohol para mi gusto. Es algo personal, no me gusta abrir una crema y notar un olor a alcohol, pero os he decir que no irrita en absoluto ya que antes del alcohol que es el tercer ingrediente del INCI está el agua de hamamelis, que calma y reconforta las pieles sensibles).

Por otro lado, me gusta muchísimo la descripción de sus buenos INCI. Normalmente las marcas ecológicas se limitan a poner un asterisco a los ingredientes de origen orgánico para que los consumidores sepamos los que son ecológicos. Mádara va un paso más allá y nos dice los ingredientes que son orgánicos, que los aromas derivan de aceites esenciales naturales, qué compuestos se han realizado a partir de vegetales certificados (como la glicerina que utilizan) o el hecho de que los pigmentos usados sean de origen natural y no sintéticos. Por supuesto nos indican el tanto por ciento de ingredientes naturales y ecológicos y la norma que los certifica (en este caso Ecocert). Pues eso es un ejercicio de transparencia. Sólo con leer este INCI, aunque no sepas nada en absoluto de ingredientes, puedes entender grosso modo qué te estás poniendo en la piel.

Otro de los productos que he probado es su champú Nutre y Repara. Me habían contado maravillas de los champús de Mádara. Creo que llevo unos veinte champús bio probados con mayor o menor gloria (sí, tengo pendiente una mega review de los mismos), y lo cierto es que tenía un poco de miedo de probarlo. Cuando te hablan maravillas de un producto sueles tener unas expectativas muy altas y a veces, por miedo a la decepción, prefiero quedarme con esas expectativas a comprobarlas ¿absurdo no?

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Pues bien, en este caso he de decir que las expectativas se han cubierto. Y con nota. Es un champú muy muy suave y a pesar de que está indicado para cabellos secos y castigados, me parece que es ideal también para los teñidos, con mechas, para los que se secan con secador, para los torturados por tenacillas y planchas del pelo… vamos, para casi todos los cabellos.

Dos de las cosas más importantes que, a mi parecer, tienen pendientes los champús ecológicos son: una, el aspecto estropajoso del pelo al aplicarlos. Muchos de los que he probado con buen resultado final no son todo lo agradables de usar que me gustaría. Pues este no es el caso. La suavidad del champú de Mádara se nota desde el momento en que lo aplicas, amén del delicado olor a monte con toques ácidos que tiene que, en este caso, incluso me gustaría que fuera un poco más intenso, pero es lo que tiene los ingredientes naturales y que no cambio por nada del mundo.

Otro de los escollos (y para mí el más importante) que tienen que salvar los champús Bio es el aspecto final del cabello. Si bien es cierto que este champú no deja el pelo de anuncio en cuanto al control del encrespamiento o frizz (ya os expliqué en el post sobre las siliconas que este efecto totalmente natural es fácilmente controlable por los químicos sintéticos como siliconas y aceites minerales, pero más complicado si hablamos de ingredientes naturales), no deja de ser menos cierto que el brillo que le da es espectacular. El pelo queda suelto, maleable, brillante y muy muy suave. Casi tanto que no hace falta usar acondicionador… El precio de esta pequeña maravilla es de 13,50 € por 250 ml de producto. Y con muy poca cantidad cunde mucho, muchísimo.

El siguiente producto que he probado es el acondicionador nutre y repara. Con igual cantidad de producto y precio, este acondicionador denso y rico deja el cabello aún más suave, más fácil de peinar, más ligero. El pelo no pesa en absoluto y queda precioso. Con más brillo si cabe. Creo que es un dúo espectacular que no me ha decepcionado en absoluto. Me gusta mucho lo maleable que deja el cabello, ideal para trabajarlo después, para alisarlo, rizarlo, recogerlo… ¡imprescindible para las fiestas que se acercan!

Por hacer una crítica a este producto, y porque sabéis que no me callo nada, no me gusta que se ponga ingredientes no necesarios en la cosmética, pero máxime si es cosmética Bio. Y es que lleva dióxido de titanio y mica. El primero de los pigmentos naturales se usa para blanquear los productos. Ya os he comentado que se pone hasta en los yogures griegos, los de esa marca que acaba de cambiarles el nombre y otras muchas. Y el segundo es el que le confiere ese bonito brillo perlado. Nuestro concepto de limpieza va inexorablemente unido al blanco y quizá el color de los productos naturales no nos inspiraría tanta confianza de no llevar ese color blanco-pureza, pero, una vez más, creo que los productos naturales deberían desmarcarse de esa tendencia. Aunque bien es cierto que si les exigimos que san bellos, huelan bien y funcionen mejor, alguna regla de juego debemos respetarles, pero quizá sean ellos los que deberían liderar ese cambio de mentalidad ¿les exijo demasiado a unos simples productos de belleza, no?

Y ahora os voy a hablar de dos productos que me han enamorado más si cabe que los anteriores.

Uno de ellos es el nuevo aceite superseed, formulado con super aceites. De las tres versiones que hay (hidratar y calmar, iluminar y anti age) yo he probado la de hidratar y calmar. Y esto que os digo es casi un ruego: si aún no has probado los aceites, si no los has incluido en tu rutina de belleza porque tienes en la mente que son pringosos y dejan la piel grasa, que producen comedones y que no son para ti… pues libérate de ese prejuicio. Los aceites Bio de hoy en día son maravillosas combinaciones que se adaptan a todas las pieles. Los hay incluso que regulan el sebo y lo eliminan más que el alcohol y sin la contrapartida que tiene éste. Pues bien, hablando ya del Superseed os diré que está formulado con ocho aceites (aguacate, rosa canina, onagra, grosella negra, espino amarillo, brócoli, avena y arándano), todos ellos con reconocidas propiedades hidratantes, anti oxidantes, suavizantes, regenerantes y calmantes. Un auténtico cóctel de vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales para que la piel de nuestro rostro luzca como nueva. Nada más aplicarlo notas la piel muy suave, sin rastro de grasa, sólo con ese velo que me enamora y que hace que deslizar los dedos por la cara sea una caricia. El olor es otra de las cosas que me ha cautivado. Totalmente delicioso y dulce, pero sutil, como pasar cerca de una tienda de golosinas… Y a la mañana siguiente comprobar como la piel permanece hidratada, suave, reluciente. La diferencia entre poner una crema tradicional o un aceite mineral sobre la piel comparada con esto no es posible. Una crema tradicional está compuesta en su mayoría por ingredientes sintéticos que, como poco, no le van a aportar nada a la piel, sólo sirven para dar consistencia a la crema, soporte a su textura, olor, color, equilibrio de Ph y bacteriológico…, pero nada a nuestra piel. Por el contrario, este aceite de ingredientes cuidadosamente seleccionados y combinados, ecológicos, extraídos de primera presión en frío con técnicas mecánicas (que preservan todas las cualidades de los aceites), son un verdadero alimento para la epidermis. Si tuviera que poner un pero a este producto (sólo uno y diminutos), sería que el dosificador de gotero tiene la cánula demasiado ancha y cuando cojo el producto la gota cae antes de que llegue a mi piel, así que la aplico en la palma de la otra mano, las junto y lo pongo haciendo pequeñas presiones con la palma de la mano sobre el rostro. Un masaje gratis que se lleva.  A pesar de que se puede usar de día y de noche yo los aceites sólo los aplico de noche (bastante antes de ir a la cama, ya que sobre las 20-21 horas nuestro ritmo circadiano (el reloj que le dice a nuestro cuerpo si es de día o de noche y si se tiene que activar o ralentizar) comienza a activar las funciones de regeneración celular, así que esta y no otra es la hora en la que debemos aplicar nuestras cremas. Si queréis leer algo más sobre el tema os dejo el resumen de este estudio científico en el que se ha comprobado que las actividades de regeneración de la piel se rigen por ritmos circadianos, siendo prácticamente nulas por la mañana y mucho más activas a media tarde-noche. Así que para hidratar y calmar cualquier hora es buena, pero para regenerar, mejor al caer el sol. Además de todo esto lo hago por un tema práctico. A pesar de ser un aceite seco se queda esa delicada pátina que tanto me gusta y si me acuesto inmediatamente es mi almohada la que se beneficia de estos aceites

El precio de los 30ml que me durarán casi hasta el juicio final es de 39,42 euros, ya que está en promoción y su precio habitual es de 44 €.

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Y por último el producto que más me ha gustado: el desodorante herbal.

Desde que tuve a Leo mi olor corporal ha cambiado bastante. Al principio me decían que era por el tema hormonal, por la lactancia, pero dos años después creo que ya no se le puede achacar a este maravilloso acontecimiento. Eso unido a mi olfato perruno hace que el tema de la higiene sea una obsesión para mí. Si, supongo que esta es otra de las cosas que hacemos mal los humanos. Hemos desodorizado nuestro mundo y nadie se ha parado a pensar que nuestro aroma está ahí por algo. Todos sabemos que la transpiración es necesaria y pocos son los desodorantes naturales y ecológicos que sean anti transpirantes. Eso es una verdadera barbaridad, ya que estamos impidiendo a una pequeña pero importantísima parte de nuestro cuerpo que respire… Y eso no creo que sea bueno… Pues bien, quizá nuestro aroma sea también algo necesario para nuestra supervivencia como especie, pero ahí sí que no estoy dispuesta a ondear ninguna bandera pro olor corporal. Es algo cultural, lo sé. Al igual que el paladar. Se educa. Y a mí me educaron para oler bien e ir siempre limpita. No os miento si os digo que en mi casa conviven los desodorantes Bio con los tradicionales (sin parabenos y con la menor química posible, pero están), ya que aún no había encontrado ninguno que me aguantara todo el día.

Hasta que probé el de Mádara.

Quizá el precio de 12,90 euros por 50ml de producto os pueda echar para atrás. Reconozco que es el triple de uno tradicional y algo más elevado que otros Bio que he probado. Pero, sinceramente, me parece un fuera de serie. Y no lo he probado mientras estoy sentada frente al ordenador. Lo he probado en largos días de actividades diversas (vale, no deportivas). De hecho el primer día que lo probé salí de casa por la mañana y llegué a las diez y pico de la noche a casa, tras todo el día sin parar y con compromisos varios. Y perfecto. No me lo podía creer. Además tiene un poco de aroma, pero no excesivo (no me gustan los desodorantes que interfieren con el olor de mi aceite de vainilla y macadamia o con el perfume Bio de turno que lleve), y este huele herbal pero de forma muy suave. Entre sus componentes destacan los extractos de rosa damascena, camomila, salvia y menta piperita. Un diez a este producto.

Y de momento, esta ha sido mi segunda incursión en esta fantástica marca letona. Cuando las cosas se hacen bien, con tiempo, con mimo y usando la ciencia para brindarnos lo mejor de la naturaleza, salen cosas como esta.  Y me encanta por su fidelidad a la tierra. En un mundo super globalizado donde producir en el tercer mundo es mucho más fácil, barato y cómodo, apostar por la propia tierra para idear, investigar y llevar a cabo todo el proceso de una firma es, cuanto menos, admirable, coherente, sostenible, maravilloso. Con cada uno de los gestos de esta gran marca se desvela un amor por la tierra infinito. No sólo la materia prima es letona, sino las modelos de sus catálogos (y los paisajes, por descontado), los muebles están realizados en este país nórdico y hasta las ropas que visten las dependientas de las tiendas han sido trazadas por diseñadores de Letonia. Y eso me encanta. Es como cerrar un pequeño círculo para presentar al mundo un trocito de este bello y hermoso país que puedes tener en casa con sólo hacer un click…

Source:
Nina Benito

Nina Benito

Soy periodista y tras dos años y medio al frente de elblogdeninabenito me embarco ahora en Orgànics Magazine, un magazine donde queremos contar que el lado bio de la vida está lleno de glamour, diseño, vanguardia, ciencia y moda. Porque la #RevoluciónBio sólo implica renunciar a las estructuras mentales anquilosadas y estancadas en el siglo XX ¿Te unes a nosotras?

10 Comentarios

  1. Hola, acabo de leer el inci del desodorante y tiene Potassium Alum, por eso dura tanto ,no? . Pero, no es uno de los ingredientes a evitar? Yo uso uno de Jason (el de árbol de te), pero ya empiezo a dudar de que todo lo que lleva sea bueno.

    1. A ver Cris. Lo de los desodorantes es complicado. Para mí lo más importante es que no lleven ni parabenos ni pegs ni fenoxietanol ni triclosán. Obviamente el aluminium chlorhidrate es una preocupación ya que el aluminio está presente en el potassium alum, aunque sean formas diferentes y el aluminio de la piedra de alumbre sea una molécula muy grande para traspasar la piel (no como en su fórmula de clorhidrato que sí la atraviesa), pero no deja de ser aluminio. Y de la marca Jason, pues no es una de mis preferidas proque siempre has de mirar que en el INCI no te la cuelen… Un abrazo.

  2. Muchas gracias por la información, voy a echar un vistazo a todo lo que me comentas y a ver si un día encuentro el origen del problema. Pero bueno yo de mientras sigo probando….ya te contare que tal, gracias otra vez.

  3. Hola!
    Yo he probado la espuma limpiadora y me encanta, retira todo el maquillaje sin dejar rastro y sin resecar nada la piel. La crema para piel mixta también me ha gustado mucho para mi piel súper sensible, pero la de noche que huele muy bien como a moras me resulta un poco fuerte y uso la de Alva 24h sin perfume. Tengo que probar el desodorante y eses champu. Por cierto yo me lavo el pelo todos los días porque se me engrasan mucho las raíces, este champu me irá bien? Tengo el pelo largo y los medio un poco secos y encrespados, y cómo no el cuero cabelludo súper sensible y con picor?
    Muchas gracias!! Y un saludo

    1. Hola Ana. El champú es maravilloso, pero, para mí, no es el más indicado para cabellos con raíz grasa. Quizá alguno de los otros sea el más indicado para tu cuero cabelludo graso, porque por la suavidad de todos ellos cualquiera irá bien para tus maltratadas puntas. Y la mascarilla hace casi milagros.

      1. Por cierto me encanta tu blog y al final ya me he hecho seguidora para uno perderme ni una entrada ?.
        Oye una pregunta más para el curo cabelludo súper sensible e irritado JMO sin perfume, Madara Gloss o Green People aloe ( sin perfume, no me fue bien ). Natura Siberca Neutro no me ha sido el más suave ?
        Ésa mascarilla de Madara para el pelo la miro sin falta, porque me irá bien.
        Muchas gracias y un beso!!

        1. Uf… Pues yo te recomendaría el de green people pero si no te ha ido bien el otro… Mira a ver el de I+M Naturkosmetik o, si te gustan los jabones en pastilla, el de La Saponaria. El de JMO no lo he probado y no te puedo decir y el de Mádara a mí no me ha dado picor en absoluto, pero quizá si tienes tantos problemas me iría a uno específico para cueros cabelludos sensibles…

  4. Hola Nina: yo he probado varios productos de Mádara y me encantan. El sérum Time miracle, la crema con color Sun Flower y uno de sus champús, son productos geniales. Estoy enganchadísima a la crema con color por como queda en la piel y como huele, una delicia. El desodorante no lo he probado, pero estoy segura de que lo probaré (en cuanto vuelva a hacer pedido a Adonia), aunque yo ya he encontrado un desodorante cien por cien natural y que no me abandona, te recomiendo que lo pruebes. Es el desodorante de Esperanza Amengual, te dejo el link por si te apetece probarlo.
    Besos
    http://esperanca.eu/es/sobre-esperanza

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