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Parabenos III: La sorpresa de la Unión Europea
21 Abril 20131258Views

Parabenos III: La sorpresa de la Unión Europea

Emulando a Fray Luis de León…, como íbamos diciendo ayer… En los anteriores post, Parabenos I ¿qué son? y Parabenos II ¿por que tanta polémica?, Os contaba que los parabenos (metilparabeno, etilparabeno, propilparabeno, butilparabeno, bencilparabeno, isobutilparabeno e isopropilparabeno) son una serie de conservantes químicos artificiales utilizados en cosmética, alimentación y medicinas porque tienen múltiples cualidades: son baratos, fáciles de producir, incoloros, insaboros, efectivos en un amplio espectro de Ph y efectivos contra la proliferación de microbios (hongos, bacterias y levaduras). Son totalmente legales y se encuentran en nuestros geles, cremas, preparados de carne, jarabes, refrescos, helados y un eterno etcétera de productos (en alimentación y medicina son los famosos E214 al E219).

También explicaba que en los últimos tiempos han surgido muchas dudas acerca de estos compuestos y que la polémica sobre los mismos tenía dos vertientes. Una dermatológica, que nació tras observarse reacciones alérgicas a los parabenos en los años 40 de la pasada centuria, y que se ha resuelto con una especie de ‘acuerdo’ de la comunidad científica que asegura que la capacidad de sensibilización de estos compuestos en la población es inferior al 1% (hace décadas los parabenos no estaban tan restringidos y las cremas llevaban mucha cantidad). Hoy en día la restricción es de 0,8% para un parabeno y del 0,4% para los productos que lleven varios ésteres (los parabenos se suelen poner combinados para conseguir un efecto sinérgico, por eso es muy habitual ver en las cremas, normalmente al final de los ingredientes, varios parabenos seguidos).

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Varios parabenos en una espuma de afeitar de Lidl

Parabenos: la vertiente endocrina

La otra vertiente, y la que ha desatado la polémica, es la endocrina. La doctora británica Philippa Darbre publicó en 2004 un estudio en el que alertaba sobre la concentración de parabenos que halló en 18 tumores de mama, señalando directamente a los cosméticos en general y los desodorantes en particular como posibles ‘disruptores endocrinos’.

Desde entonces, la UE calcula que se han realizado 27.000 estudios para determinar la implicación de los parabenos en cánceres hormonales y otras enfermedades provocadas por los disruptores endocrinos (además de los cosméticos están los plásticos, los tintes y telas artificiales y un largo etcétera de productos).

Dinamarca, tras varios estudios, ha sido el primer país en prohibir cuatro parabenos para los productos destinados a niños menores de tres años y Francia ha aprobado la llamada ‘Ley Lachaud’ que prohíbe el uso productos con parabenos, ftalatos y aquifenoles (principales disruptores endocrinos).

Dinamarca, tras varios estudios, ha sido el primer país en prohibir cuatro parabenos para los productos destinados a niños menores de tres años y Francia ha aprobado la llamada ‘Ley Lachaud’ que prohíbe el uso productos con parabenos, ftalatos y aquifenoles (principales disruptores endocrinos).

Y es que, parece ser, que el cuerpo metaboliza los parabenos en los alimentos y las medicinas bastante bien, pero cuando se aplican en la piel su eliminación parece no ser tan fácil.

El 30 de enero la UE en un sorprendente documento reconoce el hecho de que determinadas sustacias (parabenos, ftalatos, pfoas, aquilfenoles... actúan como alteradores endocrinos y que combinados  intervienen en enfermedades crónicas que afectan no sólo a los seres humanos sino a los animales

Pues bien, las tibias medidas tomadas por la UE respecto a este tema hacía presagiar que las iniciativas danesa y francesa estaban abocadas al fracaso (en el seno de la UE los estados no son del todo soberanos y esas leyes debían ser ratificadas).

Sin embargo el pasado 30 de enero de 2013 (es decir, hace nada) La Comisión Europea se desmarcaba con un informe que pone los pelos de punta. Quien quiera leer todo el texto puede hacer clic, pero os haré un resumen que el texto es bastante denso (no prometo que este post sea mucho más ligero)…

El texto comienza hablando del incremento de determinados trastornos relacionados con las hormonas en los últimos 20 años (descenso de la calidad del esperma, problemas de fertilidad, abortos, pubertad precoz, deformidades de órganos sexuales sobre todo en varones, incremento de determinados tipos de cáncer como el de mama, trastornos neurológicos como el autismo, trastornos del sistema inmunológico, obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares y un largo etcétera). Se reconoce el hecho de que determinadas sustacias (parabenos, ftalatos, aquifenoles… podéis ver una lista más completa en la wikipedia) actúan como alteradores endocrinos y que combinados  intervienen en enfermedades crónicas que afectan no sólo a los seres humanos sino a los animales, en particular las anomalías reproductivas, a pesar de que se subraya que esta sustancias no son las únicas causantes de estas ‘anomalías’ pero que es necesario estudiar más sobre las mismas. Y es que es muy difil establecer una relación causal entre la exposición a estas sustancias y una alteración hormonal que suponga un riesgo para la salud. Es decir, si te da por celebrar el Solsticio de Invierno al raso, desnudo y cantando bajo una lluvia torrencial, lo menos que te va a pasar es que cojas un catarro. Eso como poco, y con una certeza casi del 100%. Pero puedes estar toda tu vida poniéndote cremas con parabenos, comiendo pizzas a domicilio (¡ah! Que no has escuchado la charla del doctor Olea… pues te vuelvo a poner el link para que la escuches, que merece la pena), pintándote las uñas (y comiéndote el esmalte porque además te las muerdes), vistiendo cazadoras de polipiel (psi…, esa cazadora tan chula que compraste en Amanciolandia está hecha de plástico con ftalatos) y comiendo comida calentada en tápers de los chinos y llegar a los 90 tan ricamente. Y puede que Gwyneth Paltrow (conocida eco celebrity) mañana desarrolle una enfermedad ligada a estos disruptores endocrinos cuando en su casa todo es procede de productos ecológicos certificados y sostenibles.

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Los juguetes infantiles (también hay unos patitos similares para adultos…) están compuestos por plásticos que contienen ftalatos

Eso hace que sea tan difícil establecer una relación entre estas enfermedades y determinados compuesto químicos, ya que no es una reacción causa-efecto. No obstante, la CE reconoce que se disponen de pruebas suficientes para vincular estas enfermedades con los disruptores endocrinos, ya que genéticamente los seres humanos no hemos evolucionado tanto en tan corto espacio de tiempo como para achacarlo a eso que se llama ‘evolución’ o ‘selección natural’, entonces las causas han de estar en en ambiente, en dónde vivimos y cómo vivimos.

Otra de las complejidades de los disruptores endocrinos es que su efecto puede verse a largo plazo (incluso transcurridas varias generaciones) pero que hay ciertas etapas (como en el desarrollo del feto) en las que estos efectos pueden ser desastrosos (esto de desastroso es una licencia mía, no lo dice el texto ;-)). Y es que lo malo de estos disruptores endocrinos es que los cambios que provocan son duraderos, incluso en concentraciones extremadamente bajas, y que éstos actúan junto con miles de sustancias químicas a las que estamos expuestos diariamente.

Además, la CE afirma que los conocimentos que disponemos en la actualidad sobre este tema son limitados, lo que áun hace más difícil legislar sobre los mismos.

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¿Te preguntas de dónde sale la palabra parabeno?

Sin embargo, la UE reconoce que el principio de precacución que rige para muchas sustancias no se ha aplicado en el caso de los disruptores endocrinos (hay algunas sustancias que sí están prohibidas pero para otras la postura de la UE es tan tibia)… Por ejemplo si vas a un supermercado y miras en la sección de bebés, verás que casi todos los chupetes y biberones llevan un sello que dice Sin bisfenol-A o, lo que es lo mismo, BPA free. El bisfenol es un conocido disruptor endocrino presente en muchos de los plásticos que se fabrican (en las botellas de agua que tan sanas nos parecen), ya que los hace fexibles (si eres aficionada al taper-sex ¡cuántas cosas flexibles hay!). Pues bien. La UE prohibió estos compuestos en biberones, tetinas y chupetes, ¡¿y para las personas de 2 a 99 años?! Y os diré algo más… calientes son peores (yo desde que sé estas cosas tiemblo cada vez que caliento la comida en el táper o dejo la botella de agua que llevo en el coche al sol…).

Si vas a un supermercado y miras en la sección de bebés, verás que casi todos los chupetes y biberones llevan un sello que dice Sin bisfenol-A o, lo que es lo mismo, BPA free. El bisfenol es un conocido disruptor endocrino presente en muchos de los plásticos que se fabrican (en las botellas de agua que tan sanas nos parecen), ya que los hace fexibles (si eres aficionada al taper-sex ¡cuántas cosas flexibles hay!). Pues bien. La UE prohibió estos compuestos en biberones, tetinas y chupetes, ¡¿y para las personas de 2 a 99 años?! Y os diré algo más.. calientes son peores (yo desde que sé estas cosas tiemblo cada vez que caliento la comida en el táper o dejo la botella de agua que llevo en el coche al sol…)

Pues bien en este texto se reconoce también que el principio de precaución debería ser aplicado en estos casos, ya que éste “se aplica en un ámbito de incertidumbre científica, en el que para caracterizar el riesgo se dispone únicamente de conocimientos imperfectos –ni inmutables ni infalibles–, pero en el que es preciso actuar para evitar o reducir las posibles consecuencias graves o irreversibles para la salud humana o el medio ambiente”, como es el caso, y continúa diciendo “dado el potencial de los alteradores endocrinos para producir efectos nocivos o irreversibles, la falta de conocimientos precisos, como pruebas concluyentes de la existencia de una relación causal, no debería impedir que se adoptasen medidas para la protección de la salud en consonancia con el principio de precaución y respetando el principio de proporcionalidad”.

también reconoce la UE que el principio de precaución debería ser aplicado en estos casos, ya que éste se aplica en un ámbito de incertidumbre científica, en el que para caracterizar el riesgo se dispone únicamente de conocimientos imperfectos –ni inmutables ni infalibles–, pero en el que es preciso actuar para evitar o reducir las posibles consecuencias graves o irreversibles para la salud humana o el medio ambiente

La UE también introduce en este texto algo que los científicos, y en particular el doctor Olea, vienen denunciando desde hace tiempo y es el llamado “efecto cóctel”. Es decir. Hasta ahora las pruebas que se han hecho con ratones en laboratorio se han realizado, por poner el ejemplo de los parabenos que es el disruptor que nos ocupa, con un solo éster. Por ejemplo hay cogido al pobre roedor y le han puesto x miligramos de metilparabeno durante un tiempo y ha observado sus efectos, pero no le han puesto metil, etil, butil y propilparabeno junto con un poquito de Bisfenol-A, una pizca de pesticida con Atrazina y un pellizquito de disolventes con percloroetileno. En este sentido la CE considera que los estudios deber incluir este efecto cóctel, ya que los seres humanos estamos expuestos a estas sustancias combinadas en nuestro día a día. Por eso, reconoce la UE, “a los consumidores les resulta imposible saber qué sustancias se encuentran en cada producto, en particular cuando se trata de artículos que no están sujetos a la obligación de declaración del contenido (…) Los alteradores endocrinos proceden de materiales y objetos y se acumulan, por ejemplo, en el polvo de nuestros hogares. De ahí que el riesgo de exposición sea especialmente alto para los niños pequeños, que gatean por el suelo y además se meten objetos en la boca. Esto es tanto más preocupante si se tiene en cuenta que los niños son especialmente vulnerables a los efectos de estas sustancias”. Sin embargo, asegura que las sustancias sospechosas están tan generalizadas que es imposible que una personas como consumidor particular, pueda protegerse de sus efectos. Es más, los grupos de riesgo son tam amplios (fetos, bebés, niños, adolescentes, mujeres en edad fértil), que es necesario proteger a la sociedad en su conjunto.

Han cogido al pobre roedor y le han puesto x miligramos de metilparabeno durante un tiempo y ha observado sus efectos, pero no le han puesto metil, etil, butil y propilparabeno junto con un poquito de Bisfenol-A, una pizca de pesticida con Atrazina y un pellizquito de disolventes con percloroetileno. En este sentido la CE considera que los estudios deber incluir este efecto cóctel, ya que los seres humanos estamos expuestos a estas sustancias combinadas en nuestro día a día

Y, ahora viene el meollo del asunto “Ante todo, debe limitarse el uso de alteradores endocrinos en los productos destinados a grupos específicos como, por ejemplo, productos de cuidado de la piel, textiles y juguetes para usos específicos”.

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Muchas de las prendas de ropa que podemos encontrar hoy en día contienen ftalatos y, degraciadamente, cada vez existen menos prendas realizadas con fibras 100% naturales

Además, habla de la necesidad de incluir los disruptores endocrinos en la lista REACH (un listado de 138 sustancias sospechosas entre los que no están, por ejemplo, los parabenos)

Otro de los puntos que se trata, y que me ha gustado mucho por la coherencia que el texto muestra, es la necesidad de desarrollar “métodos de ensayo en los que no se empleen animales” (recordemos que recientemente se ha prohibido en toda la UE el comercio de productos de belleza que testaban en animales).

Además, se insta a los Estados miembros a que “tomen en mayor consideración el hecho de que los consumidores necesitan disponer de información fiable –presentada en un formato adecuado y en una lengua que entiendan– sobre los peligros que representan los alteradores endocrinos, sus efectos y los posibles modos de protegerse” (ahí andamos ;-))

Por último, se establece una especie de calendario para revisar la legislación vigente antes del 1 de junio de 2015 y publicar un listado de disruptores endocrinos de acción prioritaria (entre los que espero estén los parabenos) antes del 20 de diciembre de 2014 y que se tomen medidas para reducir la exposición de los ciudadanos a los compuestos de esta lista, ya que no existe un umbral seguro de las mismas (es decir, ni 0,8%, ni 0,4%), a menos que los fabricantes puedan aportar pruebas seguras de que esas sustancias son inocuas (cosa que hizo el gobierno danés antes de prohibir los parabenos, que dio cinco años a las marcas cosméticas para probar que los parabenos no eran perjudiciales y los resultados que presentaron gustó tanto a este gobierno nórdico que los prohibió).

En definitiva este texto viene a zanjar todos los debates sobe la presunta inocuidad de los parabenos (las marcas cosméticas que los usan se jactan en reseñar las conclusiones de la vertiente dermatológica del asunto y obvian la hormonal o dicen que no hay estudios definitivos –lo cual es cierto pero 27.000 estudios que arrojan dudas)…

Por último decir que la votaciuón final para aprobar el texto obtuvo una mayoría aplastante (55 votos a favor, 6 en contra y 1 abstención). Parece ser que no todo está perdido… Veremos a ver las presiones de los fabricantes si dan al traste con tan genial declaración de intenciones.

Bueno, aunque la mayoría ya sabéis lo que pienso sobre los parabenos y otros disruptores endocrinos, os invito a leer el siguiente post, Parabenos IV: de yogures y huevos

Nina Benito

Nina Benito

Soy periodista y tras dos años y medio al frente de elblogdeninabenito me embarco ahora en Orgànics Magazine, un magazine donde queremos contar que el lado bio de la vida está lleno de glamour, diseño, vanguardia, ciencia y moda. Porque la #RevoluciónBio sólo implica renunciar a las estructuras mentales anquilosadas y estancadas en el siglo XX ¿Te unes a nosotras?

Parabenos II ¿Por qué tanta polémica?

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9 Comentarios

  1. Divulgar e informar sobre la química de la vida es apremiante , porque falta mucho conocimiento y sobra mucha publicidad maligna. Así que , mis felicitaciones por propagar y alertar sin alarmar ni provocar el pánico.
    Soy químico , y además curioso de las interacciones de la química inorgánica en la química orgánica según una variable “el tiempo “.
    Somos polvo de estrellas, que en el transcurso del tiempo se ordenó ,siguiendo la secuencia de los átomos en moléculas según leyes que la ciencia ha ido desentrañando, buscando una explicación de un objetivo o un destino que las religiónes proclaman y adoran.
    La química del carbono que es la que forma la vida , se alargará en los seres vivos que la tienen, en la medida que se vayan señalando los actores químicos que la acortan. Y en ese camino se está. Hay multitud de moléculas ” ya señaladas ” y otras en “sospecha total”.
    Un saludo.

    1. Hola Julián. Pues muchas gracias por el comentario. Es lo que intentamos, informar sin crear alarma. Intentamos crear conciencia y eliminar la quimiofobia, ya que nada existe sin química. Nosotros siempre usamos los términos químicos tóxicos o, simplemente, tóxicos. Hay química muy saludable y productos naturales tremendamente dañinos. Un saludo y gracias por tu comentario.

    1. Hola Naturalness Sabadell, eso está genial. Pero también es importante que los productos estén libres de otras muchas sustancias dañinas como el phenoxyethanol o el Methylisothiazolinone, dos sustitutos de los parabenos nada inocuos. Un abrazo.

  2. Como siempre, muy interesante. Lo cierto es que después de leer todos los post desarrollas más conciencia de lo que usamos día a día…

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