Chocolate ecológico, una delicia para los paladares más exigentes

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Chocolates negros con bayas

1. Chocolate con higo y naranja de Pana Chocolate. 70% cacao. Pana Barbounis fundó Pana Chocolate en Melbourne (Australia) con la intención de crear un rico y lujoso chocolate que todo el mundo pudiera disfrutar. Empezó hace cinco años produciendo, empaquetando y montando en su scooter para entregar cada tableta, hoy en día cuenta con más de 80 empleados y vende sus chocolates ecológicos a casi 30 países.

Cada año plantan 10.000 árboles para devolverle a la Tierra todo lo que les da. Todos sus chocolates son raw, veganos, sin gluten, sin lácteos, sin soja. Utilizan materias primas ecológicas de todo el mundo: chocolate de Bolivia, coco de Filipinas, manteca de cacao prensado en frío de Perú, néctar de coco de Indonesia, agave negro mexicano, algarroba de España, canela orgánica de Sri Lanka… así que decidió que todo el packaging seria 100% australiano, ecológico, con tintes naturales. Y no sólo eso, sino que son lujosos y preciosos ¡lo tienen todo!

El chocolate catado esta endulzado con néctar de coco, es de color marrón oscuro, mate. Corte sin apenas sonido pues es algo blando, ya que lleva además de la manteca de cacao aceite de coco, se deshace en los dedos, 6 porciones algo grandecitas para la cata o degustación. Aromas lácteos, pero no lleva leche, dulces, manteca, fruta madura. En boca se deshace, es fundente, se nota el sabor a fruta madura y algo de naranja.

La chocolatina de 45 gramos, que está envuelta en un papel decorado a juego con el dibujo de la caja, lleva el sello de ACO (el sello eco de Australia) y la podemos encontrar en snackgods.com por 3,99 €.

2. Chocolate Negro al estilo tradicional con Frambuesas de Ecorganic. Mínimo 65 % cacao. El chocolate catado es de color marrón muy oscuro casi negro, brillante. Sonoro, se parten bien los cuadraditos lisos de la tableta, porciones de tamaño ideal para la cata o degustación. Aroma a manteca y fruta. En boca se deshace con facilidad, algo terroso, el toque ácido de los trocitos de frambuesa hacen que no sea empalagoso, sino delicioso y refrescante. Perfecto para la merienda o para después de cenar y concederte ese capricho goloso. La tableta de 100 gramos, que está envuelta en un papel de plástico, con una sencilla pero bonita etiqueta con el sello del CAEVC, el AB de agricultura biológica de Francia, el BIO de Alemania y el de la Unión Europea la podemos encontrar en ecorganicweb.com por 2,75 €.

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